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Participaciones del usuario Harruinado

Harruinado 06/02/26 12:59
Ha respondido al tema Rumores de mercado.
La última oleada de ventas en bitcoin está obligando al mercado a revisar algunas de las ideas más arraigadas sobre la criptomoneda. El activo, que durante años fue presentado como una cobertura frente a la devaluación de las divisas y al exceso de endeudamiento público, ha perdido más del 50% de su valor desde los máximos registrados a comienzos de octubre, y lo ha hecho en un momento en el que el dólar estadounidense se ha debilitado y el oro ha subido con fuerza.Este comportamiento ha resultado desconcertante incluso para inversores veteranos del ecosistema cripto. Lejos de actuar como “oro digital”, bitcoin ha reaccionado como un activo claramente risk-on, amplificando los movimientos del mercado en lugar de amortiguarlos. En las sesiones más recientes, el precio llegó a caer más de un 15% en un solo día, marcando su peor jornada desde 2022 y situándose en niveles no vistos desde finales de 2024.Bitcoin, cada vez más cerca de la tecnología especulativaUno de los datos que más daño hace a la narrativa clásica de bitcoin es su comportamiento estadístico frente a otros activos. En las últimas semanas, la correlación del precio de bitcoin con productos apalancados ligados al Nasdaq ha sido claramente superior a la que mantiene con el oro. En la práctica, esto implica que bitcoin se mueve más como una acción tecnológica altamente apalancada que como un activo refugio.Este patrón cuestiona seriamente su utilidad como elemento diversificador dentro de una cartera. En episodios de tensión, bitcoin no solo no protege, sino que suele caer con mayor violencia que otros activos de riesgo.A medida que esta realidad se impone, muchos inversores empiezan a asumir que bitcoin no es una apuesta defensiva frente a la inflación o al deterioro fiscal, sino un activo extremadamente sensible a la liquidez, al apetito por el riesgo y al comportamiento del sector tecnológico.De alternativa al sistema a activo integrado en Wall StreetOtro de los grandes mitos que se está erosionando es el de bitcoin como alternativa descentralizada al sistema financiero tradicional. Con el paso del tiempo, el ecosistema cripto se ha ido integrando progresivamente en las estructuras de Wall Street: ETFs, arbitraje institucional, grandes gestoras y bancos de inversión forman hoy parte central del mercado.Lo que comenzó como un movimiento “anti-sistema” ha acabado siendo un activo más dentro del engranaje financiero global, sujeto a las mismas dinámicas de flujos, expectativas y decepciones que cualquier otro instrumento especulativo.Este cambio también ha pasado factura a las compañías que construyeron su modelo sobre la acumulación masiva de bitcoin. Empresas que antes cotizaban con una fuerte prima sobre el valor de sus tenencias ahora lo hacen con descuento, reflejando el desgaste de la confianza y el fin de la idea de una subida permanente e inevitable.Más dudas: utilidad real y riesgos tecnológicosAunque la tecnología blockchain ha encontrado aplicaciones reales —como las stablecoins o la tokenización de activos—, su adopción no se ha traducido necesariamente en un mayor valor intrínseco para bitcoin. La expansión de estas soluciones no garantiza que la criptomoneda líder se beneficie directamente de ellas.A todo ello se suma una nueva fuente de inquietud: el avance de la computación cuántica. Algunos analistas advierten de que, a largo plazo, esta tecnología podría poner en riesgo la seguridad criptográfica de parte de la red, especialmente de los bitcoins almacenados en carteras antiguas que no podrían adaptarse a nuevos protocolos más resistentes.Las estimaciones más conservadoras apuntan a que hasta un 25% del suministro actual podría verse potencialmente expuesto si la computación cuántica alcanza un nivel suficiente, un riesgo que hasta hace poco apenas se contemplaba en el precio.En definitiva, la última corrección no solo ha sido un ajuste de precios, sino un ajuste de expectativas. Bitcoin sigue siendo un activo relevante y con un papel claro dentro del universo especulativo, pero cada vez cuesta más sostener los grandes mitos que impulsaron su popularidad. Para muchos inversores, el debate ya no es si volverá a máximos, sino qué es realmente bitcoin dentro de una cartera: refugio, tecnología o simple activo de riesgo.
Harruinado 05/02/26 17:58
Ha respondido al tema Historias de la Bolsa.
 La última sesión en Wall Street ha supuesto un golpe inesperado para las grandes ganadoras del mercado. Según un informe de Goldman Sachs, su cesta de valores de alta beta y fuerte Momentum registró su peor comportamiento diario desde la pandemia de 2020, evidenciando cómo la reciente inquietud en el sector tecnológico ha transformado en cuestión de horas a muchos “líderes” en claros perdedores.Un castigo concentrado en los ganadores recientesEl equipo de Guillaume Soria en Goldman Sachs explica que su cesta de Momentum —compuesta por compañías volátiles que habían mostrado un comportamiento sobresaliente— sufrió una sesión especialmente dura, incluso peor que la corrección posterior al episodio de DeepSeek del pasado enero. En ese grupo se encuentran nombres como Enphase Energy, SanDisk, Lumentum Holdings o Western Digital, representativos de temáticas cíclicas de “alta beta”, muy ligadas al ciclo tecnológico y a segmentos como memorias, tierras raras o tecnología no rentable.Según detalla Goldman Sachs, no hay un “smoking gun” claro que justifique por sí solo el movimiento. Más bien se trataría de una combinación de posicionamiento extremo, búsqueda agresiva de revisiones de beneficios al alza y un entorno de volatilidad elevada que habría dejado al factor Momentum especialmente vulnerable a cualquier cambio de sentimiento.En otras palabras, nosotros interpretamos que muchos inversores habían sobrecargado sus carteras en los mismos ganadores de siempre, persiguiendo las subidas mientras los fundamentales apenas cambiaban. Cuando el nerviosismo ha aumentado en el sector tecnológico, el ajuste se ha concentrado precisamente en esos valores más populares y sensibles al riesgo.Momentum estirado, volatilidad en máximos y riesgo de “unwind”El informe de Goldman recuerda que el factor Momentum se encontraba en niveles históricos de sobreextensión: en el percentil 99 a un año y en el percentil 100 a cinco años. Esta combinación de rendimiento acumulado extraordinario y elevada concentración hacía muy frágil la estructura de posiciones. Al mismo tiempo, la volatilidad asociada al factor se sitúa cerca de máximos históricos, lo que amplifica cualquier movimiento brusco.Desde nuestra perspectiva, este tipo de episodios son una llamada de atención sobre los riesgos de seguir ciegamente las estrategias “de moda”. Cuando demasiados participantes persiguen la misma narrativa —en este caso, los grandes ganadores tecnológicos y cíclicos—, cualquier toma de beneficios puede convertirse rápidamente en una corrección violenta.Goldman Sachs advierte de que un “unwind” más amplio del Momentum podría generar todavía más presión, dado el elevado nivel de exposición de muchos inversores a esta estrategia. Aunque el banco no aprecia por ahora señales claras de pánico o capitulación, sí considera sensato mantener coberturas a corto plazo tras el fuerte rally acumulado por el factor.Nosotros pensamos que este episodio encaja con un patrón clásico de fin de tramo alcista en los ganadores de mercado: precios muy exigentes, posiciones abarrotadas y sensibilidad extrema a cualquier giro de sentimiento. Más que un cambio estructural en los fundamentales, parece un ajuste técnico necesario tras meses de euforia en determinadas temáticas de alta beta. En este contexto, nos inclinamos por una postura más selectiva, reduciendo exposición a valores puramente de Momentum y priorizando compañías con balances sólidos y visibilidad de beneficios. 
Harruinado 05/02/26 17:33
Ha respondido al tema Historias de la Bolsa.
 Durante más de una década, el software fue el gran ganador silencioso de los mercados. Prácticamente todos los sectores de la economía acabaron convirtiéndose, en mayor o menor medida, en negocios apoyados en software empresarial, suscripciones y datos. Ahora, el mercado empieza a plantearse una pregunta incómoda: ¿y si la inteligencia artificial termina “comiéndose” parte de ese software?Esa inquietud se ha traducido en una venta masiva y poco selectiva de compañías de software y servicios empresariales. En los últimos seis meses, el sector ha registrado su peor comportamiento relativo frente al S&P 500 jamás observado. No hablamos solo de firmas puramente SaaS, sino también de compañías de servicios profesionales, información, legal, consultoría y datos que, con el tiempo, habían pasado a cotizar como negocios de software.El miedo: la IA como sustituto, no como complementoEl detonante ha sido el rápido avance de herramientas de inteligencia artificial capaces de ejecutar tareas que hasta ahora justificaban el uso de múltiples aplicaciones empresariales: análisis de datos, soporte legal, ventas, marketing o gestión de información. El mercado ha reaccionado de forma binaria, penalizando cualquier modelo de negocio que parezca vulnerable a la automatización directa.La lectura implícita es clara: si la IA puede ofrecer respuestas, análisis y acciones desde un único punto, ¿qué valor tiene seguir pagando por múltiples capas de software especializado? Esta duda ha llevado a cuestionar los múltiplos elevados que el mercado otorgaba al software empresarial en los últimos años.La venta no ha distinguido demasiado entre modelos de negocio. Han caído proveedores de software puro, compañías de servicios IT, plataformas de datos, firmas legales digitales e incluso empresas de rating y análisis de información. El mensaje no es que todas vayan a desaparecer, sino que el mercado teme que sus ventajas competitivas sean menos duraderas en un entorno dominado por modelos de IA cada vez más potentes y generalistas.Una venta estructural… ¿o un exceso de narrativa?Este movimiento recuerda a otros momentos del mercado en los que una narrativa dominante acaba imponiéndose a corto plazo sobre los fundamentales. La paradoja es que, en muchos casos, los resultados recientes de estas compañías no han sido malos. Los ingresos siguen creciendo y los márgenes, aunque presionados, no se han desplomado.Sin embargo, el mercado no está mirando el trimestre actual, sino el riesgo de que la IA redefina la cadena de valor del software. En ese contexto, las compañías percibidas como meros intermediarios o capas prescindibles son las más castigadas, mientras que aquellas con datos propios, integración profunda en procesos críticos o capacidad real de convertir la IA en una ventaja competitiva podrían salir reforzadas.El problema es que, en fases de pánico sectorial, el mercado tiende a vender primero y preguntar después. De ahí que estemos viendo caídas muy similares en compañías con modelos claramente distintos, algo que sugiere que el ajuste puede estar exagerando el riesgo en algunos casos.Implicaciones para el inversorLa conclusión no es que “el software esté acabado”, sino que no todo el software es igual. Algunas compañías verán cómo la IA erosiona su propuesta de valor; otras, en cambio, la integrarán para ser más eficientes, más rentables y más difíciles de reemplazar.Desde nuestro punto de vista, el sector entra ahora en una fase donde la selección de valores será clave. La venta indiscriminada puede generar oportunidades en negocios con datos propios, fuerte integración en clientes y capacidad demostrada de adaptación. Al mismo tiempo, conviene ser muy prudentes con modelos cuya propuesta se limite a ofrecer funcionalidades que la IA generalista pueda replicar con facilidad.En definitiva, el mercado está reajustando expectativas tras años de euforia en el software. La inteligencia artificial no va a destruir el sector, pero sí va a cambiar radicalmente quién gana y quién pierde. En ese proceso, la volatilidad seguirá siendo elevada… y también las oportunidades para quien sepa distinguir entre narrativa y realidad. 
Harruinado 05/02/26 17:30
Ha respondido al tema Historias de la Bolsa.
 La última sesión en Wall Street dejó un mensaje claro: mientras la tecnología digiere una violenta corrección, otros sectores del S&P 500 están asumiendo el liderazgo. En un solo día, 92 valores del índice marcaron máximos intradiarios de 52 semanas, la cifra más alta desde noviembre de 2024. Sin embargo, el protagonismo ya no estuvo en las grandes tecnológicas ligadas a la inteligencia artificial, sino en áreas más tradicionales como la industria, la defensa y el transporte.Rotación clara: de la tecnología a la economía realDe las 47 acciones del S&P 500 que llegaron a máximos históricos intradía, solo seis pertenecían al sector tecnológico, y además no eran los grandes nombres que han liderado el ciclo de IA. Casi la mitad de esos nuevos récords se concentró en el sector industrial, evidenciando una rotación en toda regla: los inversores reducen riesgo en tecnología, donde los múltiplos eran muy exigentes, y buscan compañías con flujos más predecibles y menor exposición a la narrativa de la IA.El movimiento llega tras varios días de fuerte debilidad en software, motivada por el temor a que el enorme gasto de capital en inteligencia artificial no se traduzca en beneficios al ritmo esperado. Para estrategas como Marta Norton (Empower Investments), esta fase de ventas generalizadas crea una oportunidad para detectar compañías de otros sectores que han sido castigadas sin que sus fundamentales se hayan deteriorado.Entre los grandes ganadores destacan las compañías de defensa, con nombres como RTX o Northrop Grumman al alza gracias al renovado interés del Gobierno estadounidense en misiles y tecnología militar. Al mismo tiempo, valores de transporte como FedEx o Norfolk Southern se benefician de la expectativa de que el mercado de carga esté cerca de tocar fondo, anticipando un posible giro del ciclo logístico en los próximos trimestres.Un nuevo liderazgo con poco peso en el índiceEsta rotación tiene, sin embargo, una limitación importante: el S&P 500 está ponderado por capitalización. Muchas de las acciones que han marcado máximos históricos son compañías de tamaño medio o grande, pero no gigantes comparables a las tecnológicas dominantes. Entre las más pesadas se encuentran Walmart, Exxon Mobil, Johnson & Johnson o Cisco, pero incluso sumando todas, el grupo de 47 acciones que fijó récords intradía representa algo más del 11% del peso total del índice.Este reparto explica por qué, pese a la fortaleza de muchos valores individuales, el S&P 500 sigue teniendo dificultades para superar con claridad sus máximos de cierre o consolidarse por encima de niveles emblemáticos como los 7.000 puntos. El liderazgo está más diversificado, pero no descansa en los pesos pesados del índice.De hecho, varias acciones de los llamados “Siete Magníficos” siguen muy lejos de sus máximos históricos. Microsoft cotiza más de un tercio por debajo de su récord intradía, mientras que Tesla y Nvidia acumulan caídas superiores al 20% desde sus picos. Esta debilidad en los grandes nombres limita el empuje del índice, aunque otras áreas estén marcando nuevos máximos.Qué implica para el inversor: diversificar el liderazgoLa advertencia de fondo es que la reciente venta en software e IA puede ser solo la primera de varias disrupciones sectoriales en los próximos años. El propio mercado está señalando que ya no basta con estar expuesto a tecnología para capturar el crecimiento: hace falta diversificar hacia sectores que, sin grandes titulares, estén ganando relevancia en las carteras institucionales.Para los inversores, el entorno actual invita a revisar la concentración en grandes tecnológicas y a prestar más atención a los líderes silenciosos de sectores como industria, defensa, transporte o consumo básico. La rotación ya está en marcha; la clave ahora es identificar qué compañías podrán sostener este nuevo liderazgo cuando la volatilidad en tecnología sea, de nuevo, el centro de atención. 
Harruinado 05/02/26 17:27
Ha respondido al tema Rumores de mercado.
 El exceso llega cuando aparece la oferta, no antesEl patrón histórico que se repite en todas las grandes burbujas es similar. Primero, unos pocos líderes claros atraen capital de forma masiva. Después, aparecen los aspirantes, las salidas a bolsa y las estructuras creadas para aprovechar la moda. Es ahí, cuando la oferta de nuevas compañías supera a la demanda de capital, cuando el mercado empieza a girarse de verdad.Hasta que ese momento no llega, apostar en contra suele ser una estrategia de alto riesgo. Ya ocurrió en otras épocas: cuando demasiadas empresas intentaron financiarse al mismo tiempo con la misma narrativa, el ajuste fue rápido y profundo. Antes de eso, el mercado ignoró sistemáticamente los riesgos.En el caso actual de la inteligencia artificial, ese punto de saturación aún no se ha alcanzado. El capital sigue fluyendo hacia distintas capas del ecosistema: software, infraestructura, semiconductores, memoria y almacenamiento. Esta dispersión del dinero hace que el movimiento sea más resistente de lo que muchos esperan.Fundamentales en segundo plano, narrativa en primer planoOtro aspecto relevante es que, en este punto del ciclo, los fundamentales han pasado a un segundo plano. Cuestiones como el retorno real del capital invertido por los grandes actores o la rentabilidad final de los modelos de negocio no están siendo determinantes para el precio a corto plazo. Lo que manda es la narrativa y el flujo de capital.Esto explica por qué intentos previos de posicionarse en corto contra algunas compañías de crecimiento no funcionaron. El mercado simplemente no estaba dispuesto a escuchar argumentos de riesgo mientras el entusiasmo seguía intacto. La lección es clara: tener razón demasiado pronto equivale, en la práctica, a estar equivocado.Incluso las rotaciones internas del mercado —como el castigo reciente al software o la volatilidad en semiconductores— pueden interpretarse como señales tempranas, pero no definitivas, de un cambio de fase. Son avisos, no aún el punto de inflexión.Qué vigilar a partir de ahoraLa señal que realmente marcará el inicio de un entorno más peligroso para la IA no vendrá de una corrección puntual, sino de un exceso de oferta: demasiadas compañías saliendo a bolsa, demasiados proyectos buscando financiación y un capital que ya no es suficiente para sostener todas las expectativas creadas.Hasta que eso ocurra, el sector puede seguir mostrando movimientos violentos, tanto al alza como a la baja, pero con una tendencia de fondo todavía difícil de romper. Para el inversor, esto refuerza la idea de que la prudencia no pasa tanto por ponerse corto, sino por gestionar bien el tamaño de las posiciones y distinguir entre líderes reales y aspirantes.En definitiva, incluso desde la óptica más crítica, la conclusión es clara: apostar contra la inteligencia artificial antes de tiempo suele ser una estrategia perdedora. El ajuste llegará, como siempre, pero primero hará falta que el mercado se quede sin compradores dispuestos a financiar la siguiente ola de promesas. 
Harruinado 05/02/26 13:48
Ha respondido al tema Preapertura Americana:
 La IA... parece que todavía el mercado no ha entendido que se necesita invertir miles de millones en la IA para conseguir que ese bebe recien nacido crezca y primero de la guardería pase al colegio, del colegio al instituto y del instituto a la universidad....La IA puede ser como un bebe, requiere de mucho gasto de mucha inversión y tiempo para verle crecer...Meta abandono su proyecto del metaverso donde invirtió miles de millones para nada....El metaverso fue un fracaso de 70.000 millones de dólares, excepto por una aplicaciónEl metaverso comenzó en el año 2021.. han pasado casi 5 años y...."Seguimos invirtiendo fuertemente en este espacio, pero obviamente, la realidad virtual está creciendo más lentamente de lo que esperábamos", dijo Andrew Bosworth, CTO de Meta, a Sources, un boletín de tecnología, la semana pasada. "Así que quieres asegurarte de que tu inversión sea del tamaño adecuado".La realidad suele ser mas cabezuda, fuertes inversiones reducen drásticamente los beneficios de las empresas, y no aseguran para nada esas inversiones den fruto en muchos años o décadas que requerirán de grandes inversiones no solo en desarrollo sino en.. infraestructuras, el metaverso parece fracaso... por que el futuro es fácil de imaginar pero construirlo es mas complejo por que requiere probablemente de cosas que todavía no se han inventado.... GRAFICO DIARIO NASDAQ100 GRAFICO DIARIO NASDAQ100Los futuros de Wall Street apuntan a una apertura contenida este jueves después de dos jornadas consecutivas de pérdidas marcadas por el castigo al sector tecnológico. Los futuros del S&P 500 y del Nasdaq 100 cotizan prácticamente sin cambios, mientras que los del Dow Jones suman unos 22 puntos, un 0,05%.El mercado sigue digiriendo la fuerte venta en las compañías de software que llevó al S&P 500 a encadenar su segundo cierre en negativo.Entre los protagonistas corporativos, Alphabet cae alrededor de un 2,7% tras publicar resultados y anunciar un fuerte incremento del gasto en inteligencia artificial (IA), con inversiones previstas de hasta 185.000 millones de dólares en 2026. En contraste, Nvidia y Broadcom suben impulsadas por las expectativas de que este aumento de inversión refuerce el negocio ligado a la IA.Qualcomm se desploma cerca de un 12% después de presentar unas previsiones más débiles de lo esperado debido a la escasez global de memoria.El mercado cripto también añade presión al sentimiento inversor. El bitcoin ha llegado a situarse por debajo de los 70.000 dólares, un nivel considerado soporte clave por muchos analistas.La rotación sectorial sigue siendo uno de los grandes temas del mercado. El temor a la disrupción que la inteligencia artificial puede provocar en la industria del software ha llevado a muchos inversores a salir de la tecnología para buscar oportunidades en segmentos con valoraciones más atractivas. No obstante, algunos estrategas consideran que la corrección podría haber sido excesiva.La temporada de resultados continúa este jueves con las cuentas de Tapestry y Peloton, que en el caso de la segunda han sido peores de lo esperado, mientras que Amazon publicará tras el cierre.En el plano macroeconómico, los inversores estarán pendientes de las solicitudes semanales de subsidio por desempleo.Además, cabe recordar que la gobernadora de la Reserva Federal Lisa Cook advirtió este miércoles de que el progreso en la lucha contra la inflación "se estancó esencialmente" en 2025. Según explicó, el índice de precios del gasto en consumo personal habría subido un 2,9% en los doce meses hasta diciembre —todavía por encima del objetivo del 2%—, mientras que la inflación subyacente se situó en torno al 3%.Cook apuntó que el repunte de los precios de los bienes refleja en gran medida el aumento de los aranceles el año pasado, aunque confía en que ese impacto sea puntual y permita que la tendencia desinflacionaria se reanude una vez se diluyan estos efectos.OTROS MERCADOSEl euro se cambia a 1,1794 dólares (-0,10%). El petróleo cede un 1% (barril Brent: 68,82 dólares; barril WTI: 64,54 dólares).El oro cae un 1,4% y vuelve a perder los 5.000 dólares (4.880 dólares) y la plata se deja un 8% (77,63 dólares).La rentabilidad del bono americano a 10 años cae al 4,276%.El bitcoin pierde los 70.000 dólares (69.644) y el ethereum cotiza en 2.061 dólares. 
Harruinado 05/02/26 07:37
Ha respondido al tema Al rico dividendo... burlando la inflación.
Muy buena empresa, el dividendo parece no solo lo va a mantener sino irá subiendo.Ayer nos regaló una buena subida potencial tiene, y el mercado ya está girando descaradamente al mundo real, ha pasado mucho tiempo en modo virtual por la IA, pero parece por fin de va a centrar en las cosas reales, en las que no tienen IA y no las va afectar de ningún modo, ni para bien ni para mal.También TATE parece quiere empezar a volar.Saludos
Harruinado 04/02/26 18:13
Ha respondido al tema Rumores de mercado.
 Los llamados “dinero inteligente” de Wall Street han vuelto a demostrar que, cuando se trata de timing, su capacidad de equivocarse en los momentos clave es casi perfecta. Según recuerda el columnista Brett Arends, la última encuesta mensual de gestores globales de BofA Securities mostraba cómo, en enero, los grandes fondos habían aumentado con entusiasmo su exposición a materias primas, y en particular a oro y plata, justo antes del desplome que vimos a finales de la semana pasada.Del “trade más concurrido” al desplomeLa encuesta de BofA reflejaba una posición neta en materias primas en niveles casi récord, mientras los propios gestores reconocían que el oro estaba “masivamente sobrevalorado” y que la apuesta por el metal precioso era la operación más saturada del mercado. Aun así, siguieron comprando.El desenlace ha sido el habitual: el oro ha llegado a corregir cerca de 1.000 dólares por onza desde los máximos recientes y la plata ha llegado a caer en torno a un tercio desde los niveles de la semana pasada. Hoy, siguen siendo mucho más caros que hace uno, tres o cinco años, pero la gran entrada de dinero ha llegado, de nuevo, después del gran tramo alcista, no antes.La ironía es evidente: cuando los precios eran sensiblemente más bajos, la mayoría de los gestores apenas mostraban interés. Cuando el consenso se vuelve eufórico y las posiciones están muy cargadas, el riesgo de un giro brusco aumenta de forma notable.Euforia generalizada y mínima protecciónArends subraya que el problema va más allá del oro y la plata. La misma encuesta revela que los gestores se encuentran en un nivel de optimismo inusitado: exposición global a acciones y materias primas cerca de máximos históricos, mínimos en activos defensivos como bonos y liquidez, y el volumen de coberturas a la baja más bajo en unos ocho años.Es decir, Wall Street está muy cargado de riesgo, muy poco cubierto y con muy poca exposición a activos de baja volatilidad. Históricamente, estos momentos han sido más una señal de prudencia que de compra agresiva.“Pariah Capital”: ganar haciendo justo lo contrarioA partir de estas encuestas, el autor lleva años imaginando una cartera ficticia llamada “Pariah Capital”, construida simplemente haciendo lo contrario de lo que marca el consenso de los grandes fondos. En enero del año pasado, la cartera de Pariah se sobreponderó en siete activos entonces muy infraponderados por los gestores: bonos, efectivo, recursos naturales, inmobiliario cotizado, consumo básico, consumo discrecional y bolsa británica.El resultado vuelve a ser incómodo para la industria: entre enero de 2025 y principios de febrero de 2026, esa cartera habría generado en torno a un 14,9%, casi tres puntos más que la clásica combinación 60% renta variable USA / 40% bonos, que rondó el 12,2% en el mismo periodo. Y todo ello con un perfil teórico de riesgo menor.Para 2026, la nueva “cartera Pariah” se concentraría en los pocos activos que hoy siguen pasados de moda: efectivo, bonos globales, consumo básico, energía y de nuevo bolsa británica, tanto de gran capitalización como de compañías más pequeñas.Lección para el inversorEl mensaje de fondo es claro: cuando el consenso profesional se alinea de forma casi unánime en la misma dirección, y la exposición a riesgo está en máximos mientras las coberturas se hunden, la historia sugiere que conviene, como mínimo, bajar el entusiasmo. Las encuestas de sentimiento no son un sistema de trading perfecto, pero sí un buen termómetro de cuándo el mercado puede estar estirando demasiado la cuerda.En un entorno de euforia en activos de riesgo y desprecio casi generalizado por el efectivo y los bonos, no sería extraño que, una vez más, las carteras que hoy parecen “aburridas” terminen comportándose mejor de lo que el consenso de Wall Street está dispuesto a aceptar. 
Harruinado 04/02/26 18:09
Ha respondido al tema Historias de la Bolsa.
 Los consumidores están enviando a los inversores un mensaje claro sobre el mercado de valores. Cuando el ánimo comprador mejora a comienzos de año, su lista de prioridades no solo incluye bienes y servicios, sino también la renta variable. Así lo explica Mark Hulbert, colaborador habitual de MarketWatch, al analizar uno de los pocos indicadores de enero que ha demostrado tener valor predictivo real para la bolsa.El único indicador de enero que sí funcionaEntre los numerosos indicadores de enero que suelen observar los inversores —el “rally de Santa Claus”, los primeros días del año o el comportamiento del mes completo— solo uno ha demostrado ser estadísticamente significativo. Se trata del llamado January Sentiment Effect (JSE), o efecto del sentimiento de enero.Este indicador señala que, cuando el sentimiento del consumidor en enero es superior al de diciembre, los retornos bursátiles tienden a ser más elevados entre febrero y diciembre. La evidencia procede de un estudio académico publicado en 2018 en la International Review of Financial Analysis, basado en datos de cuatro décadas, entre 1978 y 2017.Buena señal para 2026El indicador es especialmente relevante este año. El Índice de Sentimiento del Consumidor de la Universidad de Michigan subió de forma clara en enero, pasando de 52,9 puntos en diciembre a 56,4. Este repunte activa una señal históricamente positiva para el comportamiento del mercado en los meses siguientes.Según el estudio, cada aumento de un punto porcentual en el índice de enero se asocia con un retorno bursátil adicional del 2,4% en los once meses posteriores. Dado que el índice subió 3,5 puntos, la estadística sugiere que el mercado podría ofrecer un rendimiento superior al 8% adicional respecto a un escenario sin mejora del sentimiento.La clave: decisiones de inversión a largo plazoLa explicación de este efecto es sencilla y muy ligada al comportamiento real de los inversores. Muchos ahorradores, especialmente en Estados Unidos, revisan su asignación de activos en planes de pensiones y cuentas 401(k) una sola vez al año, habitualmente en enero.Cuando el sentimiento es más optimista a comienzos de año, tienden a aumentar su exposición a renta variable. Esta decisión no solo afecta al capital ya invertido, sino también a las aportaciones mensuales posteriores, tanto del trabajador como de la empresa. El resultado es una demanda estructural de acciones que se mantiene durante todo el ejercicio.Los investigadores comprobaron además que los cambios de sentimiento en otros meses no muestran correlación significativa con el mercado, reforzando la singularidad del efecto de enero.Lectura para el inversorEl mensaje es claro: más allá del ruido de corto plazo, el comportamiento del consumidor en enero suele marcar el tono del año bursátil. En un entorno donde muchos indicadores estacionales carecen de valor estadístico, el January Sentiment Effect destaca como una de las pocas señales con respaldo empírico.Para 2026, el repunte del sentimiento refuerza la idea de un escenario constructivo para la renta variable. No garantiza subidas lineales ni elimina el riesgo de correcciones, pero sí aporta un argumento adicional a favor de mantener una exposición razonable a bolsa en carteras de medio y largo plazo. 
Harruinado 04/02/26 18:04
Ha respondido al tema Historias de la Bolsa.
El hundimiento del sector tecnológico ha entrado en una nueva fase: las ventas se han vuelto más amplias, más agresivas y, sobre todo, más selectivas. Lo que durante años fue un flujo casi unidireccional hacia todo lo relacionado con tecnología y crecimiento se ha transformado en un entorno en el que el mercado empieza a separar con dureza entre posibles ganadores y potenciales víctimas de la inteligencia artificial. El comentario que más se repite entre operadores es simple y demoledor: nadie está comprando la caída.El detonante inmediato ha sido el lanzamiento de nuevas herramientas de IA aplicada a campos como el legal, que han recordado a los inversores que la disrupción ya no es un escenario lejano, sino un riesgo operativo para muchas compañías de software. Este cambio de percepción ha hecho saltar por los aires la comodidad con la que se valoraba al sector: ya no se paga por la promesa genérica de “crecer con la IA”, sino que el mercado exige pruebas claras de que cada empresa puede sobrevivir y aprovechar ese cambio.Tecnología en venta masiva, de EE. UU. a Asia y EuropaLa presión vendedora no se limita a un grupo reducido de nombres en Wall Street. La ola ha cruzado fronteras y ya se ha visto un castigo severo en firmas de software en Asia, con fuertes caídas en gigantes de servicios tecnológicos indios y en desarrolladores de soluciones en la nube en Australia. En Europa, cestas específicas de compañías consideradas vulnerables a la disrupción de la IA encadenan sesiones de descensos abruptos, con valores como grandes fabricantes de software empresarial extendiendo pérdidas.El resultado es que el conjunto del sector software ha entrado en un mercado bajista de manual, con recortes de alrededor del 30 % desde máximos y un desplome de la capitalización agregado que se mide en billones de dólares. Los indicadores técnicos muestran sobreventa extrema, pero, de momento, sin reacción compradora consistente.Al mismo tiempo, los gestores reducen exposición. Informes recientes reflejan cómo muchos inversores institucionales han recortado su peso en software de forma drástica en los últimos 12–18 meses. Incluso después de las últimas caídas, el apetito por “entrar aprovechando el desplome” sigue siendo muy bajo. Se ha pasado de un entorno de euforia y narrativa casi incuestionable a un clima de sospecha generalizada, donde el sector es “culpable antes de demostrar su inocencia”.Del mundo digital al mundo real: rotación de flujosFrente a este castigo en las compañías puramente digitales, el capital está buscando refugio en negocios con activos físicos y flujos más visibles. Sectores como químicas, telecomunicaciones, automoción, infraestructuras o determinados recursos naturales están recibiendo flujos netos positivos y mostrando un comportamiento relativo mucho más sólido. En paralelo, las grandes compañías de semiconductores, que habían sido el contrapeso natural al software dentro del gran relato de la IA, también empiezan a notar el peso del posicionamiento previo y muestran dificultades para absorber ventas procedentes del segmento más castigado.En el crédito, los diferenciales de empresas de software y tecnología de alto rendimiento empiezan a ampliarse. El peso del sector dentro del mercado de préstamos apalancados es significativo, y algunos equipos de análisis ya comparan esta concentración de riesgo con episodios pasados como la energía en 2015–2016, cuando un sector concreto se convirtió en el epicentro de la tensión crediticia.Este cambio encaja con una narrativa macro más amplia que viene ganando tracción: la de favorecer “activos reales” frente a “activos puramente financieros o digitales” en un contexto de déficits públicos elevados, volatilidad política y preocupación por la erosión del poder adquisitivo de las divisas. Metales, minería y valores ligados a materias primas han mejorado de forma visible su peso en muchas estrategias de momentum.Software: resultados ya no bastan, la IA es el examenEl mensaje de fondo de los grandes bancos de inversión es que el sector software ha cambiado de fase. Ya no es suficiente presentar resultados algo mejores de lo esperado: el mercado quiere una demostración convincente de que la IA será un viento de cola sostenible para el crecimiento y no una amenaza a largo plazo para ingresos, márgenes y modelos de suscripción. Si las propias herramientas de IA permiten hacer más con menos, muchos inversores se preguntan qué ocurre con los modelos de precio y el valor añadido de determinados proveedores.A corto plazo, los indicadores muestran sobreventa extrema y la posibilidad de rebotes técnicos puntuales existe, pero el problema de fondo es de confianza. Mientras el mercado perciba que cada nuevo lanzamiento de una gran plataforma de IA puede erosionar el “moat” de parte del software cotizado, el sesgo estructural seguirá siendo de prudencia, no de acumulación.En ese contexto, febrero llega con su patrón histórico de volatilidad y consolidación después de los movimientos de inicio de año. Todo apunta a un entorno en el que la dispersión seguirá siendo alta, la rotación entre sectores intensa y, sobre todo, donde el mercado va a exigir a cada compañía tecnológica algo más que narrativa: pruebas tangibles de que la inteligencia artificial es una oportunidad y no la sentencia anticipada de su propio modelo de negocio.