Harruinado
09/02/26 13:49
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Historias de la Bolsa.
Mientras el mercado se obsesiona con la próxima promesa tecnológica, hay un veterano que ha vuelto a colarse en la conversación sin pedir permiso. El Dow Jones Industrial Average acaba de cruzar los 50.000 puntos por primera vez en su historia, y lo ha hecho en silencio, sin grandes alardes ni aplausos en redes.UN MÁXIMO HISTÓRICO… Y UN DESINTERÉS GENERACIONALEl Dow, ese índice de 30 grandes compañías de la 'economía real', ha superado en los últimos meses al S&P 500 y al Nasdaq. En 2026, su comportamiento ha sido especialmente sólido. Sin embargo, para buena parte de la 'generación Z' y de los 'millennials', el Dow es poco más que una reliquia. “Nunca hablamos del Dow; no está en el radar”, reconoce Amit Kukreja, creador de contenido financiero de 28 años, en declaraciones a The Wall Street Journal.La crítica es conocida: estructura ponderada por precios, concentración y sesgo hacia compañías maduras. En una era dominada por la IA, los semiconductores y el crecimiento exponencial, nombres como Walmart, Boeing o McDonald's suenan, para algunos, a otra época.LA ROTACIÓN QUE LO EXPLICA TODOPero el mercado no entiende de edades, entiende de flujos. Y en este arranque de año se está produciendo una rotación clara: del entusiasmo concentrado en un puñado de tecnológicas hacia un rally más amplio. Sectores como materiales, consumo básico e industriales han superado al S&P 500 y al Nasdaq en el último mes.“Hay más confianza en que la economía en su conjunto reciba un impulso”, explica Ed Yardeni, presidente de Yardeni Research. “Los inversores se están obsesionando menos con un puñado de valores”. Esa frase es casi una declaración de intenciones… y una pista bursátil.CONCENTRACIÓN: EL TALÓN DE AQUILES DEL CRECIMIENTOEl contraste es evidente. Tecnología y servicios de comunicación representan alrededor del 43% del S&P 500, un nivel incluso superior al de la burbuja puntocom. El Nasdaq, directamente, vive atado al ciclo de la IA. Cuando ese motor se recalienta o tose, el índice entero lo nota.El Dow, en cambio, ofrece otra fotografía del mercado. “Muestra lo que fue frente a lo que es”, ironiza Austin Hankwitz, otro creador de contenido. Pero ahí está la clave para el inversor: esa “foto antigua” aporta equilibrio en un mercado cada vez más concentrado.UNA HERRAMIENTA DE ESTABILIDAD EN TIEMPOS DE VOLATILIDADNo es casual que el Dow haya sobrevivido a la Gran Depresión, dos guerras mundiales, la burbuja tecnológica y la crisis financiera de 2008. “Un movimiento de 1.000 puntos sigue siendo sinónimo de día grande en el mercado”, recuerdan los veteranos.El índice se actualiza (en 2024 incorporó a Nvidia en sustitución de Intel), pero mantiene su esencia. “No es el índice de tu bisabuelo”, defiende Hamish Preston, responsable de renta variable estadounidense en S&P Dow Jones Indices. Traducido: es viejo, sí, pero no inmóvil.¿CÓMO LEER EL MENSAJE PARA INVERTIR?Aquí está la lectura clave para los inversores. El Dow no es una apuesta para perseguir la última moda, sino una señal de que el mercado empieza a premiar balance, dividendos y exposición a la economía real. En momentos de exuberancia tecnológica, puede parecer aburrido. En fases de rotación, se vuelve sorprendentemente atractivo.No es que los jóvenes inversores abandonen la IA (muchos siguen concentrados en valores como Nvidia), pero el buen comportamiento del Dow sugiere que la diversificación vuelve a cotizar al alza. “Algunos podrían haber deseado estar en algo más parecido al Dow cuando el Nasdaq se desplomó un 78% tras el año 2000”, recuerda Yardeni.CUANDO LO ABURRIDO VUELVE A FUNCIONAREl Dow no marcará tendencia en TikTok ni será el índice más consultado a las 9:30 de la mañana. Pero su regreso a máximos históricos en un entorno de rotación bursátil lanza un mensaje incómodo y poderoso: no todo el riesgo está en no tener tecnología; a veces, el riesgo está en tener solo tecnología.En un mercado cada vez más polarizado, el viejo índice vuelve a hacer lo que mejor sabe: ofrecer estabilidad cuando el entusiasmo empieza a concentrarse demasiado. Y eso, en bolsa, nunca pasa de moda.