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Historias de la Bolsa.

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CÓDIGO AMIGO

Trade Republic ofrece cuenta en euros al 2,02% TAE y acceso a acciones, ETFs y otros productos

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#1441

El colapso del software impulsado por la IA es exagerado

 
En Wall Street, el sector del software lleva semanas bajo presión. El motivo es claro: el temor a que la inteligencia artificial no solo mejore productos, sino que termine redefiniendo el software empresarial tal y como lo conocemos. Y, cuando el mercado huele un cambio de paradigma, suele pasar de la prudencia al pánico en cuestión de sesiones.


Según explica Daniel Howley en el medio original, el punto de inflexión reciente llegó cuando Anthropic actualizó su entorno de trabajo alrededor de Claude —con “plugins” para tareas típicas de legal, marketing, finanzas, datos y ventas— y, casi de inmediato, OpenAI movió ficha con su propia versión. Ese doble golpe alimentó la narrativa de que los creadores de modelos podrían competir de frente con los proveedores tradicionales o facilitar que las empresas fabriquen software interno a gran escala.


El mercado castiga “a todo el índice”



El resultado ha sido un castigo amplio y poco selectivo. En pocas sesiones, nombres muy seguidos por el mercado han sufrido caídas notables: ServiceNow, Thomson Reuters, Intuit, Snowflake o Salesforce, entre otros. La lectura rápida es que el inversor está descontando un escenario en el que la IA se convierte en una “capa” tan potente que reduce el valor de parte del software actual o presiona los modelos de precios.


Pero aquí viene el matiz: no todo el software tiene el mismo riesgo. Jason Ader, analista de William Blair, apuntaba en Yahoo Finance que el mercado está exagerando para buena parte de la industria y que, en momentos así, los índices se venden sin mirar quién hay dentro. La clave, por tanto, es discriminar qué modelos de negocio son más vulnerables y cuáles tienen más capacidad de absorber la ola y salir reforzados.


¿Por qué no es tan fácil “reemplazar” a los gigantes?



Nosotros creemos que el debate no va de si la IA es capaz de programar (lo es cada vez más), sino de si una empresa quiere —y puede— asumir el coste real de construir y mantener sistemas críticos por su cuenta. Como subraya Keith Weiss (Morgan Stanley) en la pieza original, el desarrollo inicial es solo una parte del problema: lo difícil es operar, actualizar, asegurar y gobernar ese software durante años.


Además, el software “gratuito” no es nuevo. Weiss recuerda que el código abierto lleva décadas disponible, y aun así el mercado de proveedores terceros ha prosperado. La explicación es simple: cuando algo ya funciona, y el coste es razonable, las empresas prefieren centrar recursos en su negocio principal antes que “reinventar” un CRM, una nómina o un sistema de datos desde cero con herramientas de IA.

Otro freno importante es la gobernanza del dato. Muchas organizaciones protegen información sensible y no se sienten cómodas abriendo su “tesoro” de datos a modelos o plataformas nuevas si no hay garantías claras. Aquí, los proveedores consolidados parten con ventaja: relación histórica, cumplimiento, controles y responsabilidad compartida.

Lo más probable: integración… y selección natural



Si la IA no “mata” al software, ¿qué hace? Lo más probable es que se incruste dentro del software existente: automatiza tareas, mejora el análisis, acelera flujos de trabajo y eleva el valor percibido. Eso no significa barra libre: algunas compañías no se adaptarán al ritmo, quedarán atrás y perderán relevancia. Pero las que integren bien la IA pueden incluso ampliar su propuesta y defender precios.


En resumen, el mercado está reaccionando como si todo el software fuera igual. Y no lo es. La pregunta para el inversor no es “software sí o no”, sino: ¿quién tiene datos, distribución, producto crítico y capacidad de integrar IA sin destruir su modelo? Ahí es donde probablemente se decida la próxima fase. 


No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1442

El pánico por la IA puede estar exagerado… pero aún no es momento de comprar en las caídas


Las tecnológicas, y en especial el software, llevan semanas bajo presión por el temor a que la inteligencia artificial esté cambiando las reglas del juego más rápido de lo que el mercado puede digerir. Y según señala Jefferies, el movimiento puede estar alimentado por un componente emocional y de posicionamiento: quizá la disrupción sea real, pero el pánico colectivo podría estar sobredimensionando el impacto inmediato en muchas compañías.

Un mercado “extraño”: acciones hundidas, índices aguantando



El contexto es llamativo. Estamos viendo auténticos desplomes en valores concretos tras titulares de IA, mientras el S&P 500 se mantiene relativamente cerca de máximos históricos.
 
Eso sugiere que el índice se sostiene por un grupo reducido de compañías grandes, pero debajo de la superficie hay mucha más tensión de la que refleja el titular del índice.

Además, el tono técnico tampoco ayuda: con futuros a la baja y el gráfico apuntando a una posible visita a la media de 100 sesiones, la pregunta es si los “blowouts” individuales se van a contagiar al mercado en general.


La clave no es solo si la IA “disrumpe” o no: es que cuando hay deshaces de posiciones y flujos forzados, el precio puede caer más de lo que justifican los fundamentales, y durante más tiempo del que uno espera.

Jefferies: no comprar la caída demasiado pronto



Jefferies lo resume con una idea muy operativa: no están de acuerdo con el frenesí, pero tampoco quieren ponerse delante de un mercado que está deshaciendo posiciones. Es decir, puede haber exageración, pero eso no garantiza que haya suelo ya.

En lugar de lanzarse a comprar por simple descuento, el enfoque que proponen es más selectivo: el mercado va a premiar a las compañías que demuestren ventajas de costes gracias a la IA, y va a castigar a las que vean daño en ingresos (porque su producto se comoditiza, porque el cliente hace “in-house”, o porque la IA reduce la necesidad de pagar por ciertas licencias/servicios).

Nueva fase del trade de IA: del “crecimiento” al “enséñame el dinero”



El texto refleja un cambio de narrativa muy típico en este tipo de ciclos. Empezamos 2026 hablando de rentabilidad y márgenes, luego el foco giró a energía y centros de datos, después llegó el “show me the money” (demuestra monetización), y ahora el debate se desplaza a quién integra IA de forma eficiente en términos de beneficio y coste de capital.
En cristiano: el mercado ya no compra solo una historia. Quiere números, y quiere que la IA se vea en la cuenta de resultados sin que el capex se coma todo el retorno.

Qué haríamos nosotros con esta idea



La recomendación práctica que deja Jefferies es clara: invertir tiempo en separar ganadores de perdedores y mantener liquidez para entrar con mejor timing, en vez de intentar adivinar el mínimo. En el corto plazo, lo más importante será detectar:


  • Ganadores: empresas que usen IA para automatizar costes, subir productividad y mejorar márgenes sin disparar el capex.

  • Perdedores: modelos con riesgo de erosión de ingresos, sustitución del producto, o presión de precios por “comoditización” vía IA.

  • Señales de suelo: estabilización de flujos, menor volatilidad y guías empresariales que despejen dudas de demanda.

En resumen, Jefferies reconoce que el miedo puede estar sobredimensionado, pero su mensaje es disciplinado: en un mercado de rotaciones rápidas y narrativas que cambian a velocidad de vértigo, la paciencia y la selección valen más que el impulso de comprar cualquier caída.





No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1443

El S&P 500 parece en calma… pero debajo hay una tormenta


 
El titular lo resume todo: calma en la superficie, corrientes fuertes por debajo. Así plantea Michael Lebowitz su análisis del mercado estadounidense, con una idea muy visual tomada de Julio Verne: el S&P 500 apenas se mueve en rango, pero la “vida real” del mercado —lo que hacen sectores, factores y acciones individuales— está siendo mucho más violenta de lo que sugiere el índice.


La calma del índice: rango estrecho y poca volatilidad realizada


Lebowitz explica que el S&P 500 viene de un tramo alcista fuerte y, como suele ocurrir, ha pasado a una fase de consolidación: el avance se aplana y el índice entra en un rango estrecho. Para medir esa “calma” utiliza el ATR (Average True Range), una forma de medir volatilidad realizada. Su lectura actual ronda el 3%, cerca de la parte baja del rango desde 2015 y por debajo de su media de la última década.

A esto se suma que la volatilidad implícita (lo que el mercado “espera” que se mueva) no está en mínimos: está alrededor de 20, que no es poco, pero tampoco encaja con un escenario de sobresaltos inminentes. Es decir, el índice transmite tranquilidad y el mercado no descuenta una tormenta inmediata.

La paradoja: el S&P 500 parece “plano”, pero la actividad real se está desplazando a la microestructura del mercado: sectores, factores y valores.

Las corrientes subterráneas: dispersión y rotación al máximo


Donde el autor ve “corrientes fuertes” es en la dispersión de rentabilidades: la diferencia de comportamiento entre sectores y entre estilos (crecimiento vs valor, tamaño, momento, etc.). Lebowitz cuantifica esa dispersión mirando los cambios de precio a 20 días y calculando la desviación estándar: cuanto más se separan los rendimientos, más “furiosa” es la corriente.

Su conclusión es clara: la dispersión entre sectores está en niveles muy altos (segundo mayor nivel desde principios de 2023) y, en factores, también se observa un patrón de divergencia fuerte. Dicho en lenguaje normal: el dinero está entrando y saliendo de narrativas a gran velocidad, aunque el índice lo disimule.


La señal clave: correlaciones entre sectores


El punto más interesante del texto llega cuando mira las correlaciones entre sectores. En 2026, señala, la correlación media sería muy baja frente a 2025, lo que refuerza la idea de un mercado “descohesionado”: cada sector va a lo suyo. Y aquí mete una advertencia clásica: en crisis, las correlaciones suelen subir con fuerza (“todo cae a la vez”).

Ojo con el cambio de régimen: si las correlaciones empiezan a subir a la vez que el índice gira a la baja, la dispersión actual podría dejar de ser una rotación “sana” y convertirse en señal de un tramo más peligroso.

Lebowitz no afirma que la situación sea automáticamente bajista. De hecho, recuerda que periodos de alta dispersión suelen aparecer en transiciones de mercado, no necesariamente en mercados claramente alcistas o claramente bajistas. Muchas veces es simplemente el mercado “buscando” su siguiente régimen: qué narrativa manda, qué sectores lideran y qué valoración está dispuesto a pagar el inversor.


Qué significa para el inversor


La lectura práctica del autor es que estos entornos abren oportunidades: cuando se amplían las brechas de rentabilidad y valoración, la selección (y entender la rotación) puede generar mejor comportamiento que el índice. Eso sí, insiste en el matiz: la corriente es fuerte, pero por sí sola no es alarmante; lo preocupante sería ver cómo el mercado empieza a moverse “en bloque” y, además, hacia abajo.



 

No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1444

El S&P 500 está experimentando un cambio histórico que podría transformar el mercado de valores


S&P 500: cambio histórico en el liderazgo del mercado


Puntos clave

  • El S&P 500 equiponderado sube un 5,5% en 2026 frente al 0,1% del índice tradicional ponderado por capitalización.

  • La divergencia, la mayor desde 1992, apunta a un cambio histórico en el liderazgo del mercado.

  • La política de tipos de la Reserva Federal será clave para determinar si la rotación hacia sectores cíclicos y value se consolida.

Un giro histórico en el S&P 500

Durante los últimos años, el avance de Wall Street estuvo impulsado principalmente por un reducido grupo de grandes tecnológicas. Sin embargo, en 2026 esa dinámica está cambiando. El S&P 500 equiponderado está superando al índice tradicional ponderado por capitalización por el mayor margen en más de tres décadas.


En las primeras 32 sesiones del año, el índice equiponderado avanza un 5,5%, mientras que el índice clásico apenas suma un 0,1%. Una divergencia de este tipo solo se ha visto en momentos clave como la burbuja puntocom, el periodo posterior a la crisis financiera de 2008 o el mercado bajista de 2022.

Históricamente, estos episodios han coincidido con una reorganización profunda del liderazgo bursátil.
Sectores ganadores y perdedores


La rotación sectorial es evidente. Entre los sectores con mejor comportamiento en lo que va de año destacan:

  • Energía: +22,7%
  • Industriales: +13,1%
  • Consumo básico: +12,7%

En el extremo opuesto, los sectores con mayor exposición tecnológica están rezagados:
  • Tecnología de la información: -4,5%
  • Consumo discrecional: -5%

Las llamadas “Siete Magníficas” tecnológicas, que representan cerca del 30% del S&P 500 tradicional, han perdido protagonismo ante las dudas sobre el retorno de las inversiones masivas en inteligencia artificial.
¿Rotación táctica o cambio estructural?


Algunos gestores interpretan el movimiento inicial como una simple reversión a la media tras la sobrevaloración de las grandes tecnológicas. Sin embargo, en los primeros meses de 2026 la narrativa ha evolucionado hacia un cambio más profundo: la IA ya no solo beneficia a quienes la desarrollan, sino también a empresas que la utilizan para mejorar productividad y márgenes.


Esto sugiere una posible ampliación saludable del mercado, con más compañías participando en las subidas.


La política de la Fed, el gran riesgo


El factor decisivo para el resto del año será la política de tipos de la Reserva Federal. Las actas recientes mostraron que algunos miembros consideran incluso la posibilidad de nuevas subidas, mientras que el mercado sigue esperando recortes en la segunda mitad del año.

Si los recortes no llegan, los sectores cíclicos que han liderado el S&P 500 equiponderado podrían enfrentarse a presión, ya que son especialmente sensibles a mayores costes de financiación y a una posible restricción de liquidez.

En definitiva, 2026 podría marcar un cambio estructural en el liderazgo del mercado estadounidense. La cuestión no es solo hasta dónde puede llegar el mercado alcista, sino quién lo impulsará en esta nueva etapa.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1445

El “arrepentimiento del vendedor”: qué hacer cuando una acción sigue subiendo tras venderla


 
Qué hacer ante el “arrepentimiento del vendedor” en bolsa

Puntos clave

  • El “arrepentimiento del vendedor” es común: incluso grandes inversores han vendido demasiado pronto.

  • Antes de recomprar una acción, hay que preguntarse: ¿la compraría hoy a este precio si nunca la hubiera tenido?

  • La clave es priorizar la estrategia a largo plazo frente a decisiones emocionales.

Cuando vender demasiado pronto duele


Vender una acción y verla dispararse después es una experiencia habitual en los mercados.

 Se conoce como “arrepentimiento del vendedor”: la sensación de haber salido antes de tiempo.

Le ocurre tanto a pequeños inversores como a grandes fortunas. El problema no es solo financiero, sino también emocional: al vender, no solo se liquida una posición, también se renuncia a control, identidad o potencial futuro.

El ejemplo clásico sería haber comprado una acción como Nvidia hace años, venderla con una ganancia importante… y después verla multiplicarse varias veces más.


¿Tiene sentido volver a entrar?


Sentir arrepentimiento no significa que recomprar sea la mejor decisión. Antes de volver a entrar en un valor, conviene hacerse una pregunta clave:

“Si hoy tuviera efectivo y nunca hubiera tenido esta acción, ¿la compraría a este precio?”

Si la respuesta es no, el impulso de recomprar probablemente sea emocional. Si la respuesta es sí, entonces la decisión puede analizarse como una nueva inversión, no como un intento de corregir el pasado.


Revisar por qué se vendió


Solo hay algunos motivos racionales para vender:

  • Cambiaron los objetivos personales.

  • Se deterioraron los fundamentales de la empresa.

  • Se necesitaba liquidez para una prioridad mayor.

  • El riesgo o peso en cartera era excesivo.

Si esas condiciones siguen vigentes, recomprar suele ser un error. Si ya no aplican, entonces una reentrada puede tener sentido estratégico.


No todo es rentabilidad perdida


Que un activo suba tras venderlo no implica que la decisión fuera incorrecta en su momento. Es posible que el capital liberado se haya destinado a otras oportunidades, a diversificar riesgos o a mejorar la estabilidad financiera.

Invertir siempre implica incertidumbre y es prácticamente imposible cronometrar el mercado con precisión. La clave no está en acertar cada operación, sino en mantener un proceso disciplinado.


Enfoque a largo plazo

El mejor antídoto contra el arrepentimiento es una estrategia clara a largo plazo. Construir patrimonio sostenible depende más del proceso y la disciplina que de una transacción concreta.

En bolsa, siempre habrá activos que sigan subiendo después de vender. La cuestión no es evitar el arrepentimiento, sino evitar que guíe la siguiente decisión.


 

No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1446

Estos serían los sectores y valores más beneficiados si la FED bajara tipos al 3%


 
Puntos clave


  • Unos tipos de la Fed en torno al 3% reducirían el coste de financiación y mejorarían el valor actual de los activos de riesgo.

  • Los sectores con mayor sensibilidad positiva serían tecnología growth,

  •  inmobiliario/REITs, small caps, consumo discrecional y utilities con dividendo estable.

  • El efecto final dependería de si la bajada de tipos se produce en un contexto de crecimiento moderado o de recesión profunda.

Si la Reserva Federal llevase el tipo de los fondos federales en Estados Unidos hacia el entorno del 3%, nos situaríamos en un escenario claramente más acomodaticio que el actual, aunque lejos del dinero casi gratis de 2020. Para los mercados, la cuestión clave no es solo la cifra, sino el contexto: crecimiento, inflación, riesgo de recesión y salud del sistema financiero. A partir de ahí, hay sectores y valores que tienden a salir especialmente favorecidos.


Cómo afecta un tipo del 3% a los activos de riesgo



Desde un punto de vista financiero, unos tipos oficiales en el 3% significan un tipo de descuento menor sobre los flujos de caja futuros. Cuanto más lejos estamos de niveles del 4%–5%, más valor recuperan aquellos activos cuya tesis depende de beneficios a largo plazo.
 
Al mismo tiempo, la renta fija gubernamental ofrece rentabilidades más bajas, y eso mejora el atractivo relativo de la renta variable y de los activos reales.


En términos sencillos, con tipos al 3% el mercado está más dispuesto a pagar múltiplos algo más altos por negocios de calidad, siempre que el crecimiento económico no se deteriore de forma abrupta. Es un entorno que premia el crecimiento rentable y la visibilidad de flujos de caja.


Inmobiliario y REITs: sensibilidad directa al coste del dinero



El sector inmobiliario y las socimis/REITs suelen ser de los primeros en reaccionar a un ciclo de bajadas de tipos. Un coste de financiación más bajo:

  • facilita refinanciaciones en mejores condiciones,

  • mejora la rentabilidad de nuevas inversiones en activos físicos,

  • y aumenta el valor actual de los alquileres futuros.

Los subsegmentos de logística, residencial en alquiler y centros comerciales prime tienden a responder bien si el ciclo económico se mantiene razonablemente sólido. A nivel de valores concretos, los vehículos con balance saneado, baja tasa de vacancia y contratos indexados a inflación suelen liderar la recuperación.


Tecnología growth: el gran beneficiado de un tipo de descuento menor



Las compañías tecnológicas de alto crecimiento son especialmente sensibles al nivel de tipos. Una parte relevante de su valor depende de beneficios esperados dentro de muchos años. Cuando el tipo libre de riesgo retrocede al 3%, el valor presente de esos flujos aumenta y el mercado tolera múltiplos más elevados.

En este entorno, suelen beneficiarse:

  • las grandes compañías de software con modelos de suscripción y margen elevado,

  • las empresas vinculadas a la IA y la nube,

  • y los fabricantes de semiconductores con exposición al ciclo de inversión en centros de datos.

No obstante, incluso con tipos al 3%, la disciplina sigue siendo clave: el mercado tiende a premiar el crecimiento rentable y castigar los proyectos que solo queman caja sin visibilidad de retorno.


Un punto importante es que el mercado suele anticipar estas dinámicas: la rotación hacia valores growth se produce muchas veces antes de que los tipos toquen efectivamente el 3%, en cuanto los inversores creen que esa será la zona de llegada del ciclo.


Small caps y consumo discrecional: palanca vía crédito y confianza



Las small caps acostumbran a depender más de la financiación bancaria y de los mercados de capitales. Unos tipos más bajos alivian el pago de intereses y facilitan nuevas emisiones, fusiones y adquisiciones. Históricamente, en muchos ciclos de relajación monetaria, las compañías de menor capitalización han superado en rentabilidad a los grandes índices, siempre que no haya una recesión severa.


El consumo discrecional también se ve favorecido. Con tipos más bajos, las hipotecas, los créditos al consumo y el coste de financiar compras importantes tienden a abaratarse. Si el mercado laboral aguanta, vemos más demanda en:

  • retail de calidad,
  • productos de gama media-alta,
  • viajes y ocio,
  • y empresas ligadas a la mejora del hogar.

Utilities y dividendos: sustitutos parciales de los bonos



Con unos tipos oficiales en torno al 3% y una inflación estabilizada en la zona del 2%–2,5%, las utilities y las compañías de infraestructuras reguladas vuelven a ganar atractivo como alternativa a los bonos. Sus dividendos se convierten en una fuente de rentas relativamente estable, y la menor rentabilidad de la deuda pública reduce la competencia directa.
En este entorno, suelen destacar:

  • empresas eléctricas integradas con fuerte base de activos regulados,
  • compañías de transporte y distribución de energía,
  • y utilities con planes creíbles de transición hacia renovables y mejora de eficiencia.


Riesgos y matices: no todas las bajadas de tipos son iguales



El gran matiz es el motivo de la bajada de tipos. Si la Fed recorta hacia el 3% porque la inflación converge suavemente al objetivo y el crecimiento solo se modera, el escenario es constructivo para la renta variable. Sin embargo, si el recorte obedece a una recesión profunda, el patrón sectorial cambia:

  • lo defensivo (salud, consumo básico, utilities) tiende a resistir mejor,

  • el crédito y las small caps pueden sufrir por aumento de morosidad,

  • y la tecnología más cíclica se vuelve más volátil.

Además, la banca puede ver presión en márgenes si la pendiente de la curva se aplana en exceso, especialmente si los depósitos no ajustan a la baja tan rápido como los tipos de referencia.


No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1447

El dinero está abandonando las acciones de crecimiento por las de valor. Esto no es bueno para el mercado en general.


 
  • Se está produciendo una rotación clara desde valores growth hacia valores value, visible especialmente en la corrección del sector tecnológico.

  • Según el estratega de Stifel Barry Bannister, los periodos de liderazgo prolongado de Value suelen asociarse a múltiplos P/E a la baja, menores retornos del S&P 500 y shocks recurrentes.

  • Si la rotación se intensifica, una contracción del PER podría neutralizar gran parte del crecimiento esperado de BPA y dejar al S&P 500 alrededor de los 7.000 puntos.

Una rotación que va más allá del simple cambio de liderazgo



En las últimas sesiones se ha intensificado una rotación de capital desde las grandes compañías de crecimiento hacia valores considerados value. Esta tendencia se está reflejando en un castigo notable al sector tecnológico de gran capitalización, mientras que recuperan terreno sectores más cíclicos y algunos nombres de corte defensivo.


Como advierte Barry Bannister (Stifel), parte del mercado interpreta este movimiento como una señal de recuperación cíclica, pero la historia sugiere que puede tener implicaciones menos benignas para el conjunto del índice. Los inversores podrían estar infravalorando el riesgo de que esta rotación sea el inicio de un cambio de régimen de mercado y no solo un ajuste puntual de posicionamiento.


Históricamente, los mercados liderados por Value comprimen el PER



Según el análisis de Bannister, cuando el liderazgo bursátil pasa de forma sostenida de Growth a Value, los mercados entran en fases en las que el PER del S&P 500 tiende a descender de manera estructural. Esto suele traducirse en retornos agregados más modestos y en una mayor frecuencia de episodios de estrés o “shocks”, a veces durante muchos años.


En este tipo de escenarios, el crecimiento del beneficio por acción (BPA) no se traslada íntegramente a las cotizaciones, porque la contracción de los múltiplos actúa como freno. El estratega estima que, en las condiciones actuales, la caída del PER podría compensar buena parte del incremento previsto de beneficios y dejar el S&P 500 en torno a los 7.000 puntos, a pesar del avance del BPA.


Paralelismos con otros episodios de cambio de liderazgo



El patrón actual recuerda a otros momentos históricos, como el inicio de los años 2000, en los que el mercado pasó de estar dominado por compañías de fuerte crecimiento a un entorno en el que sectores más tradicionales tomaron el relevo. Aquellos episodios coincidieron con caídas significativas de los grandes índices, una vez que las valoraciones de las empresas más “growth” se recalibraron a la baja.


En este contexto, la rotación actual no solo habla de cambios en las preferencias sectoriales, sino también de un posible ajuste de expectativas sobre el coste del capital, el crecimiento futuro y el nivel sostenible de los múltiplos. Como subraya Bannister, “las circunstancias cambian, pero los resultados de las rotaciones de Growth a Value sobre los PER de larga duración tienden a ser siempre los mismos”: más disciplina en valoración y, habitualmente, menos viento de cola para el índice en su conjunto.





 

No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1448

¿Y si se cierra Ormuz? El riesgo que podría sacudir petróleo, inflación y bolsas


 
En su análisis, Amadeo Alentorn plantea un escenario hipotético, no una previsión, sobre el riesgo de cierre del Estrecho de Ormuz y su impacto potencial en los mercados. El objetivo es ilustrar cómo determinados acontecimientos geopolíticos pueden desencadenar episodios de elevada volatilidad, aun cuando no exista certeza alguna de que vayan a materializarse.

Importancia estratégica del Estrecho de Ormuz



El Estrecho de Ormuz, situado entre Omán e Irán, conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo. Es un paso marítimo estrecho, de unos 34 kilómetros en su punto más angosto, por el que transitan diariamente alrededor de 20 millones de barriles de petróleo, aproximadamente el 20% del consumo mundial. Por este corredor se exporta crudo de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Irán y Qatar hacia grandes consumidores como China, India, Japón, Corea del Sur, Singapur y Estados Unidos.


Según recuerda Alentorn, Irán ha desarrollado una amplia capacidad militar orientada a influir sobre el Estrecho, con minas navales, lanchas de ataque rápido, submarinos, misiles antibuque y drones. Este despliegue subraya el carácter estratégico de la zona y la posibilidad, aunque remota, de un cierre parcial o total del tráfico marítimo.

Escenario de cierre e impacto en inflación y mercados



En el escenario hipotético planteado, Irán decide cerrar el Estrecho de Ormuz, interrumpiendo el flujo de crudo. Aunque existen rutas alternativas –como el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí o el de Emiratos hasta Fuyaira– su capacidad es limitada y no compensa un bloqueo total. La consecuencia inmediata sería un aumento significativo del precio del petróleo por la reducción de oferta disponible.


El petróleo es la savia de la economía mundial: mueve el transporte por carretera, mar y aire, y es insumo clave para plásticos, fibras sintéticas, disolventes, detergentes y pinturas. Un encarecimiento brusco del crudo elevaría los costes de transporte y producción, que las empresas tratarían de repercutir al consumidor. El resultado sería un repunte de la inflación global.


Ante este choque, la Reserva Federal podría verse obligada a abandonar sus planes de recorte de tipos de interés. Los inversores en renta variable, que contaban con una política monetaria más acomodaticia para sostener beneficios y valoraciones, perderían confianza y la bolsa podría sufrir correcciones relevantes. El razonamiento de Alentorn es claro: incluso escenarios hipotéticos como éste deben incorporarse al mapa de riesgos de los inversores, porque muestran hasta qué punto la geopolítica y la energía siguen condicionando los mercados financieros. 


No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1449

¿Realmente Wall Street está tan caro como muestran sus indicadores más prestigiosos?


 
En su análisis, el autor Eugenio Catone sostiene que dos de los grandes clásicos de la valoración del mercado –el PER de Shiller y el llamado Buffett Indicator– se han quedado anclados en otra época. Ambos ratios, que fueron muy útiles para detectar la burbuja puntocom, hoy describen casi siempre un mercado peligrosamente caro, mientras la realidad de beneficios y cotizaciones ha sido mucho más constructiva en la última década.



Por qué el CAPE de Shiller se queda corto



El CAPE nació en un entorno donde los márgenes del S&P 500 oscilaban entre el 4% y el 7,5%, sin tendencia clara al alza. Desde los años 90, la revolución tecnológica y, más recientemente, la inteligencia artificial han elevado la rentabilidad de las compañías a niveles de doble dígito de manera estructural. Sin embargo, el CAPE sigue comparando la valoración actual con medias históricas que incluyen décadas de márgenes mucho más bajos.


Además, el CAPE utiliza una media de beneficios de 10 años ajustada por inflación. En un entorno donde empresas como Alphabet han multiplicado varias veces sus beneficios en una década, seguir dando el mismo peso a los resultados de hace diez años infraestima de forma sistemática la capacidad de generación de beneficios actual y futura.

Catone también subraya que el ratio se construye sobre beneficios netos y prácticamente ignora el impacto de las recompras de acciones, que han pasado a ser un mecanismo central de remuneración al accionista. A largo plazo, el precio de la acción sigue al EPS, no tanto al beneficio total, de modo que un indicador que no refleje bien esa dinámica tenderá a sobredimensionar el riesgo de caídas profundas.


Limitaciones del Buffett Indicator


El Buffett Indicator compara la capitalización bursátil del mercado estadounidense con el PIB de EE. UU.. Para Eugenio Catone, esta referencia también se ha quedado desfasada. Primero, porque muchas grandes compañías norteamericanas tienen hoy márgenes y retornos sobre capital claramente superiores a los de décadas anteriores, lo que justificaría múltiplos y capitalizaciones más altos.


Segundo, porque el indicador ignora que una parte muy relevante de los beneficios de las grandes empresas estadounidenses procede del resto del mundo. Se compara así una “bolsa global” con un PIB puramente doméstico, lo que tiende a sobredimensionar la sensación de sobrevaloración.

Por último, este ratio puede verse afectado por cuestiones técnicas, como grandes OPVs, que inflan el numerador sin que haya un cambio equivalente en la economía real. El resultado es un indicador que suele situar el mercado en zona “carísima” incluso en momentos que han sido, en retrospectiva, grandes oportunidades de compra.


Mirar al EPS adelantado, no al retrovisor



En lugar de apoyarse en estos dos grandes indicadores “del siglo XX”, el autor propone una aproximación más simple y ligada al presente: seguir la relación entre el precio del índice y el EPS adelantado a 12 meses. Históricamente, cuando el índice ha caído por debajo de la tendencia del beneficio esperado, se han abierto buenas ventanas de entrada a largo plazo.


Según las estimaciones que cita Eugenio Catone, una corrección aproximada del 14% en el S&P 500 bastaría para devolver la valoración a niveles razonables frente al EPS esperado, muy lejos de los ajustes del 50% que sugerirían el CAPE o el Buffett Indicator si se interpretan de forma literal. 



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1450

Software muerto o ganga histórica? El "deep value" huele sangre en el sector


 
Las dudas sobre la disrupción de la inteligencia artificial han castigado con fuerza a las compañías de software. El índice sectorial del S&P 500 Software acumula caídas relevantes en 2026 y nombres como Salesforce han sufrido descensos significativos. En este contexto aparece una voz inesperada: la del inversor “deep value” Lee Roach.


Del crecimiento al miedo extremo


Roach, centrado históricamente en microcaps y compañías post-quiebra, nunca se sintió cómodo pagando múltiplos “absurdos” de 40, 50 o incluso 60 veces ventas por empresas sin beneficios claros. Sin embargo, la corrección actual ha cambiado el escenario.


Según explica, la velocidad con la que se han comprimido los múltiplos solo es comparable a episodios como 2008. “Huele a miedo máximo”, viene a señalar, sugiriendo que el mercado está descontando escenarios demasiado negativos.


La clave no es si la IA estrecha los “moats” del software, sino si el mercado está valorando estas compañías como si tuvieran valor terminal cero.


El paralelismo con sectores en declive



Roach recuerda ejemplos históricos: tabacaleras, directorios impresos o ciertos negocios de retail tradicional. Sectores que entraron en declive estructural pero siguieron generando caja durante años. Los inversores que compraron cuando el mercado los daba por muertos obtuvieron rentabilidades notables.

El patrón se repite: cuando el mercado descuenta la muerte de un negocio y este simplemente entra en un declive lento, el retorno puede ser sorprendente.

Una empresa que cotiza a 2–3 veces flujo de caja libre y decrece un 5% anual aún tiene muchos años de generación de caja antes de acercarse a cero.


El argumento a favor del software maduro



Muchas compañías de software cuentan con miles de clientes empresariales, contratos plurianuales y elevados costes de sustitución. Incluso en un entorno donde la IA facilite ciertos cambios, el ciclo de reemplazo en grandes organizaciones se mide en años.


Además, estas empresas no parten de cero frente a startups de IA: disponen de datos, relaciones comerciales, distribución y experiencia sectorial. Si ejecutan bien la transición, pueden convertirse en versiones más eficientes y rentables de sí mismas. 


No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1451

Re: Software muerto o ganga histórica? El "deep value" huele sangre en el sector

Yo cogí un "cuchillo cayendo" con adobe, bueno, al menos con la mitad de la posición, la otra mitad está en un rincón temblando, jajaja. Veremos cómo sigue la cosa. Saludos 
#1452

Re: Software muerto o ganga histórica? El "deep value" huele sangre en el sector


Adobe es una gran empresa o "era"... ahora todo se cuestiona...

Por cierto si quieres te puede unir al grupo del concurso de rankia, imagino te has hecho una cartera para jugar...  

Si quieres participar por equipos en la liga de quipos únete, el domingo es el último día...
https://myportfolio.rankia.com/tournaments/7cb5f09c-d422-475e-bb34-9cdf88a45784/join/EMBOLSADOS

Saludos-

No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1453

Re: Software muerto o ganga histórica? El "deep value" huele sangre en el sector

Hola. Gracias, pero la verdad que no me he hecho ninguna cartera aquí en rankia, tengo bastante ya con la mía real, jajaja. Pues mucha suerte!!!!
Por cierto, ayer vi que Gilead Sciences había bajado un 8 - 9% desde la presentación de resultados (hace unos 10 días aprox.). Estaba en máximos, está cara, pero me suena de haberla visto en alguno de tus videos, puede ser? Tiene los márgenes que te gustan, jaja, aunque a estos precios sin margen de seguridad, bueno, te lo comento por si es de tu interés. Saludos
#1454

Re: Software muerto o ganga histórica? El "deep value" huele sangre en el sector



Si la sigo, ojala baje mas... es un empreson.

Saludos

No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1455

Howard Marks cambia de opinión: de advertir sobre una burbuja en IA a reconocer su potencial revolucionario


Según recoge el periodista Jules Rimmer, el cofundador y copresidente de Oaktree Capital Management, Howard Marks, ha dado un giro relevante en su visión sobre la inteligencia artificial. Si en diciembre cuestionaba abiertamente si el boom bursátil de la IA podía ser una burbuja, su último memorando, titulado “AI hurtles ahead”, muestra una postura mucho más abierta al potencial transformador de esta tecnología.

De la duda a la admiración tecnológica



Marks decidió probar el modelo Claude de Anthropic tras recibir recomendaciones de inversores. El resultado, según sus propias palabras citadas en el artículo original, fue de auténtica sorpresa. Describe el nivel de asombro ante la capacidad del sistema para tomar decisiones inteligentes, mostrar algo parecido al juicio y contribuir incluso a su propio proceso de mejora.

También menciona avances como ChatGPT-5.3 Codex y Claude Opus 4.6, señalando que la IA ya no solo procesa información, sino que participa activamente en la generación y optimización de código, creando un bucle de mejora acelerado.


Para Marks, en términos de análisis de información, la IA posee muchas de las cualidades necesarias para ser un buen inversor: disciplina, capacidad de procesamiento masivo y ausencia de sesgos emocionales como el miedo o la codicia.

Tecnología revolucionaria no equivale a inversión segura



Aunque reconoce que el potencial de la IA podría estar infravalorado, Marks mantiene su disciplina clásica como inversor en crédito y riesgo. Advierte que la existencia de una tecnología disruptiva no garantiza que:

• Todas las compañías vinculadas a la IA sean buenos negocios.

• Las valoraciones actuales reflejen márgenes de seguridad adecuados.

• Las inversiones masivas en infraestructura generen retornos suficientes.

Le preocupan especialmente los modelos de ingresos circulares, las startups tipo “billete de lotería” y el posible desplazamiento laboral. Además, reconoce que aún es pronto para determinar si la ola actual es una revolución sostenible o un exceso de entusiasmo.

Su conclusión es clara: nadie debería estar “all-in” en IA, pero tampoco permanecer completamente fuera. La clave es el equilibrio entre potencial estructural y disciplina en valoración.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.