No hay nada de falta de razón en los comentarios que decís sobre la avaricia, desconocimiento y externalización de la responsabilidad en la pérdida.
No conozco el caso concreto que inicia este tema, pero sí otro que creo oportuno compartir con un único fin: alertar a los que están pillados en la rueda de estos cantamañanas y/o los que se están pensando entrar.
Novato desconocedor de Bolsa con un capital ahorrado que cree que donde más puede ganar es en Bolsa, especialmente en tiempos tan revueltos con subidas y bajadas mayores. Lee, se informa un poco, se lanza a la arena con unas pequeñas pruebas. Salen bien.
Decide entonces meter el capital en acciones de un valor tipo SAN, TEF, etc...y le pilla una bajada importante. Empieza a asustarse. Busca en la web, y se encuentra con un pollo de estos. Lo sigue durante un tiempo, lee su blog, y se produce uno de los escasos grandes aciertos de este pollo, la caída de Agosto de 2011. Cree que ha dado con el tío que le puede arreglar el problema y devolver a la senda del beneficio o, al menos, recuperar, aprender y pirarse.
Se subscribe a su blog, le paga una pasta al mes por recibir un informe del cual entiende más bien poco, y mete la pasta siguiendo sus consejos. El "asesor" le diee (y esto es literal) "estás a 2-3 semanas de la mayor caída de los últimos tiempos" ó "yo me pienso forrar, no sé tú". El cebo está echado.
Transcurrido un año, ese índice (S&P500) lejos de bajar está en máximos (increíble, verdad?). Durante todo este tiempo, los informes hablan y hablan de que el giro ya está al llegar, que la oportunidad va a ser histórica...y cuando el ingenuo le pregunta qué tomadura de pelo es esta, el asesor se indigna y le indica que él también está dentro con su pasta.
El ingenuo sigue pagando el informe mes a mes esperando a que llegue el día, gestionando su ansiedad y desesperación...y ese día no llega.
Mientras, el asesor efectivamente ha metido su pasta en aquella posición. Lo que no sabe el ingenuo es que el jetas del asesor recibe cada mes ingresos jugosos de cientos de incautos con los que puede:
a) promediar a la baja su pérdida y recuperar mucho antes que el ingenuo.
b) acertar en otras recomendaciones, que además de permitirle recuperar la pasta perdida antes le facilita captar nuevos ingenuos que sí han ganado algo con estos otros consejos.
c) necesitar cada vez menos al primer ingenuo, que lo ha perdido casi todo, con lo que se puede permitir, literlamente, mandar "a tomar por culo" por ser pesado en su reclamación.
Además, como el primer ingenuo se agarra a un claro ardiendo, está pillado, y no sale de su posición porque sería reconocer la pérdida, mantiene un atisbo de esperanza de que llegue el momento del crash bursátil y sigue pagando al timador porque es su aliento de esperanza.
Como ha perdido casi todo, no lo publica porque no quiere quedar de gili.
La ausencia de comentarios negativos facilita la presencia de los comentarios positivos que el timador se encarga de colgar en su blog (en el que por supuesto no verás ningún comentario negativo) y que esto sirva de nuevo de anzuelo para nuevos incautos que busquen información del timador.
En resumen, un sistema perfectamente pergeñado en el que el incauto pierde hasta la camisa, pero que sigue financiando al timador. Esto, multiplicado por 100 incautos le da al timador unos ingresos medios al mes de 7500€ que puede usar para su cartera.
Por supuesto, y esto raya la paranoia, si finalmente se diera una bajada en el índice, el timador se colgaría la medalla de "Buffet vive en el piso de arriba".
Ingenuos como yo, ESE DíA NO VA A LLEGAR, OLVIDAROS Y ABRID LOS OJOS.
Lo mejor que podéis hacer es, al menos, dejar de pagar esas cuotas que financian el chiringuito del que os ha engañado.
Y sí, lo admito y lo estoy pagando, he sido avaricioso e irresponsable.
Por eso pretendo que mi ejemplo sirva para abrir los ojos de otros que están a tiempo de no caer en el cebo o de salirse a tiempo.
Por cierto, mi "asesor" era Fernando Damián.
Disculpad la extensión del relato. Sólo espero que sirva para algo. Gracias.