Trump sacude a la banca: el tope al 10% en tarjetas hunde a los grandes bancos
Una propuesta con más preguntas que respuestas
La idea de Trump pasa, en su formulación actual, por fijar de forma temporal —durante un año— un techo del 10% en los tipos aplicados a las tarjetas de crédito. Sobre el papel suena atractivo para el consumidor, pero el sector detecta al menos tres focos de riesgo relevantes:
- Calendario incierto: no está clara la fecha de entrada en vigor. En principio se apuntaba al 20 de enero, pero la medida no se ha materializado, lo que incrementa la sensación de improvisación.
- Marco jurídico dudoso: no existe una normativa sólida que respalde la imposición unilateral de este límite. La industria considera que sería necesaria la aprobación del Congreso, abriendo un frente legal y político complejo.
- Impacto económico directo: un tope del 10% recortaría de forma significativa el margen de intereses y, por extensión, la rentabilidad de la cartera de tarjetas, lo que a su vez podría endurecer los criterios de concesión de crédito.
Además del golpe directo a cuenta de resultados, las entidades advierten de un posible efecto colateral: al no remunerar adecuadamente el riesgo, los bancos tenderían a restringir el crédito a los perfiles más vulnerables, justo los que se pretende proteger, trasladando la demanda hacia productos menos regulados o más opacos.
La vía intermedia: las “Tarjetas Trump”
Ante este escenario, comienza a perfilarse una posible solución intermedia que ya se comenta en el mercado: las llamadas “Tarjetas Trump”. Según ha insinuado el asesor económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett, se trataría de tarjetas emitidas de forma voluntaria por las entidades, con condiciones específicas y dirigidas a un segmento de clientes muy concreto.
Impacto en valoración y próximos pasos
Mientras no se aclare el diseño final de la medida, es razonable esperar que el sector bancario estadounidense siga sometido a cierta presión, con episodios de volatilidad asociados a titulares y filtraciones. Sin embargo, el hecho de que se estén explorando soluciones parciales y voluntarias sugiere que el escenario de un tope rígido del 10% para todo el universo de tarjetas no es, a día de hoy, el más probable.
No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.