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Todos desconfían ahora del oro. Yo no


Enero pasará a la historia como uno de esos momentos que solo se entienden bien con el paso del tiempo. No por un titular aislado, sino por la combinación de volatilidad extrema, decisiones políticas y tensiones estructurales que han sacudido a los mercados de metales preciosos. Sin exagerar, acabamos de vivir el mes más volátil de la historia en el oro y la plata. Y, paradójicamente, también uno de los más reveladores. 

Un movimiento histórico… mal interpretado


 En escenarios de estrés extremo ocurre siempre lo mismo: todo el mundo corre hacia la salida al mismo tiempo. Ventas forzadas, llamadas de margen, reducción de riesgo automática y un desplome de precios que no responde a un cambio real en los fundamentos, sino a la necesidad urgente de liquidez. El ruido de corto plazo domina el relato. 

Kevin Warsh y el cambio de tono en la FED


El detonante inmediato de la última oleada de volatilidad fue el anuncio de Donald Trump del nuevo presidente de la Reserva Federal: Kevin Warsh. Warsh no es un desconocido. Fue exgobernador de la Fed durante la crisis financiera, y desde hace años se ha mostrado muy crítico con la política monetaria posterior a 2008, especialmente con la expansión masiva del balance del banco central. Su visión es clara: 

  • la Fed debería comunicar menos,
  • reducir el tamaño de su balance,
  • y devolver al Tesoro la responsabilidad sobre qué activos comprar, mantener o vender.

Durante su etapa anterior siempre fue considerado un perfil halcón, priorizando el control de la inflación frente a la debilidad del empleo. En términos sencillos: 

  • Quiere un balance de la Fed más pequeño
  • Apoya una reforma estructural del banco central
  • Está abierto a tipos más bajos, pero solo si la inflación lo permite

 El mercado interpretó el nombramiento como un mensaje de mayor credibilidad monetaria, y el dólar se fortaleció. El resultado fue inmediato: ventas forzadas en oro y plata, pánico generalizado y una huida sincronizada hacia la salida. 

 A pesar de todo lo anterior: el oro cerró el mes con una subida superior al 12%.

¿Por qué no creo que este sea el final del rally?


 No creo que Trump eligiera a Warsh para subir tipos y provocar un colapso de mercado antes de las elecciones de medio término.

 Su objetivo es otro: proyectar responsabilidad, contener los rendimientos de los bonos y evitar tensiones financieras en un momento clave, especialmente cuando Estados Unidos debe refinanciar cerca del 25% de su deuda.

En política monetaria, muchas veces:el lenguaje es agresivo, pero las acciones terminan siendo acomodaticias. Warsh, además, se enfrenta a una situación compleja: 

  • Si baja tipos demasiado pronto, perderá credibilidad.
  • Si los mantiene altos demasiado tiempo, chocará con la Casa Blanca.

Hasta que Jerome Powell finalice su mandato, la Reserva Federal operará bajo una sombra política constante, lo que históricamente se traduce en más volatilidad, no en estabilidad. 

Con todo lo anterior, creo que antes o después se acabará sabiendo el acuerdo alcanzando entre ambos, y ya hemos visto que Trump pocas veces pierde. 

Tipos de interés más bajos por presiones políticas, menos comunicación con prensa, trasladar tareas clave a otras instituciones ¿realmente va a ser independiente la FED?

Además, la percepción de independencia no se ve reforzada tampoco por su cercanía personal. Es amigo de Scott Bessent y yerno del donante republicano Ronald Lauder —hijo de Estee Lauder—, que dicen convenció a Trump con Groenlandia.

Los factores estructurales que siguen apoyando al oro


 Más allá del ruido coyuntural, el sesgo alcista del oro se apoya en factores de fondo que no han cambiado: 

  • La deuda global está en máximos históricos
  • La inflación sigue siendo persistentemente elevada
  • El oro representa menos del 30% de los activos de los bancos centrales
  • La desglobalización favorece activos neutrales
  • Las carteras tradicionales 60/40 buscan alternativas reales
  • Los déficits fiscales son estructuralmente insostenibles
  • La producción global de oro es limitada, sin grandes nuevos descubrimientos
  • A nivel político, un dólar excesivamente fuerte no interesa

Nada de esto describe un final de ciclo. Describe un entorno en el que el oro sigue cumpliendo su función histórica. 

Conclusión


La volatilidad asusta en el corto plazo.
Pero la macroeconomía manda en el largo.

 Por eso, más allá del ruido, sigo pensando que el rally del oro no ha terminado
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