La nueva generación de IA ya está aquí y hará desaparecer sectores enteros
La tecnología ha pasado de héroe a verdugo. Las nuevas herramientas reveladas por Anthropic provocaron que los inversores cuestionen el futuro de las empresas de software, mientras que los gigantes tecnológicos, que invierten enormes sumas para habilitar herramientas de IA, han pasado a estar también bajo sospecha.
La aprensión de los inversores ha obligado a las mayores empresas tecnológicas a contener sus inversiones, después de que todas anunciaran un gran aumento de su endeudamiento. En conjunto, se espera que las cinco grandes destinen 715.000 millones de dólares este año, lo que representa el 60% frente al año pasado.
La preocupación por la IA empezó a cobrar fuerza a finales del año pasado. Una ola de megaoperaciones de OpenAI suscitó muchos interrogantes sobre cómo esta startup podía lograr contratos para financiar su inversión en chips y computación en la nube por 1,4 billones de dólares. Durante la primera semana de noviembre, la compañía sugirió que buscaba la ayuda del gobierno federal, aunque luego corrió a desmentirlo. Pero el miedo entre los inversores ya estaba inoculado y las caídas no paran desde entonces
La creciente ansiedad pareció cobrar protagonismo en las últimas semanas, en la que varios expertos coincidieron en señalar que todo avanza más rápido de lo previsto y que no están del todo seguros del final de la historia. Es como si los alienígenas tomaran el planeta Tierra y tras un tiempo aprendiendo de los humanos, ahora se dispusieran a sustituirlos. Está ganando terreno la expresión IA deshonesta, para referirse a los sistemas que actúan por sí solos, sin control humano.
El director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, que hacía hincapié en la humanización, publicó un artículo en su web personal, en el que advierte que "la IA desarrollará una amplia gama de capacidades cognitivas, quizás todas". "Si en 2023 tenía dificultades -añade- para escribir códigos, ahora elabora todos los de Anthropic". "Esto traerá disrupciones económicas" y provocará transformaciones rápidas y de calado.
Otro ensayo, que se viralizó con un impacto de más de 80 millones de visitas, fue el del ejecutivo e inversor Matt Shumer, en el que señala que cada modelo que se prueba no sólo es mejor que el anterior, sino que "lo supera con creces". Cuenta que durante los últimos meses había dirigido una IA, que ahora podría sustituirlo, porque no se limita a ejecutar instrucciones, "toma decisiones inteligentes. Tiene algo parecido al juicio".
Shumer asegura que no se trata de una automatización, como se ha hecho hasta ahora. "La IA no reemplaza una habilidad específica. Es un sustituto general del trabajo cognitivo". Cuando las fábricas se automatizaron en la década de 1990, un empleado de la línea de montaje podía reciclarse como oficinista. Cuando Internet irrumpió en el comercio minorista, sus empleados migraron a la logística. "Pero la IA no deja un hueco que ocupar. Sea cual sea el objetivo que le encarguen, lo mejora".
La Inteligencia Artificial reemplazará todo el trabajo administrativo en las empresas con rapidez. En el ámbito legal, puede leer contratos, resumir jurisprudencia, redactar escritos y hasta realizar investigaciones. En los servicios financieros, construye modelos, analiza datos, redacta memorandos. En medicina, lee escáneres, resultados de laboratorio o sugiere diagnósticos, y en atención al cliente se están introduciendo agentes de IA capaces de gestionar problemas complejos.
La nueva generación de IA ya está aquí y hará desaparecer sectores enteros