Buenos días,
Si es que ya no queda nadie con lenguaje florido, siempre con trazos de sal gruesa, yo habría puesto:
"Sea tu progenitor, si así lo dictan los astros, quien cargue con tan desmesurada testa;
pues tú, con pertinaz constancia y terquedad sin tregua, has colmado desde antaño la copa de mi paciencia hasta rebosarla por los bordes del hastío y aposentarte, sin pudor ni medida, en la cumbre misma de mis desvelos y resoplidos".
También podría haber elegido:
" Sea tu padre, si alguien ha de ostentar tal blasón, quien herede la porfía pétrea y el empeño sin fisuras; porque tú, aferrado con uñas y dogmas a la idea que ni la razón consigue desalojar, insistes, reincides y perseveras como si la evidencia fuese viento leve y tu voluntad, muralla inexpugnable.
Y así, con tu terquedad militante y contumaz, me tienes desde hace ya largo trecho colmando la medida de mi paciencia hasta el borde mismo del hartazgo solemne".
Pero ya se sabe, como decía el viejo y bueno de Dylan Times are changing.