La carta del 4T de Horos es coherente con su filosofía y muy honesta intelectualmente. En un año 2025 marcado por ruido macro, los mercados que han vuelto a subir “contra todo pronóstico”, el equipo insiste en una idea tan simple como incómoda: el corto plazo es impredecible, pero las valoraciones mandan en el largo plazo. Y actúan en consecuencia, aunque eso implique incomodidad y nadar contracorriente.
El mensaje de fondo es cautela con Estados Unidos por valoración, no por calidad; preferencia por negocios con problemas transitorios, sentimiento adverso o situaciones especiales; y un rechazo explícito a asumir riesgos innecesarios solo por no quedarse atrás. No hay aquí ningún intento de justificar el pasado con narrativas oportunistas, sino una defensa bastante honesta del proceso, incluso cuando este no es popular.
En lo operativo, la carta refleja bien esa filosofía. En Horos Value Internacional destacan entradas como DIA —una vieja conocida que vuelve a cartera cuando mejora la liquidez— y Zigup, junto con salidas disciplinadas como Spartan Delta o Petershill tras la OPA. En Iberia, el regreso de Vidrala y el refuerzo en Ercros tras la rebaja del umbral de aceptación de la OPA muestran un uso inteligente del arbitraje y del análisis de probabilidades. Todo muy “Graham & Buffett”, pero ejecutado con mentalidad actual.
Principales posiciones
TGS 5,3% Petróleo y gas
Pluxee 4,5% Financiero
Sopra Group 4,3% TMT
Naspers 3,9% TMT
Gestamp 3,7% Industrial
Acciona Energía 3,6% Energía
Ayvens 3,4% Financiero
Onex Corporation 3,3% Holding y gestión
Sun Hung Kai & Co 3,2% Financiero
Azimut 3,1% Holding y gestión
Mención aparte merece Horos Patrimonio. En apenas unos meses supera los 40 millones de euros, lo que dice mucho de la confianza que ha generado el equipo. La cartera de renta fija está construida con bastante sentido común: duraciones cortas, emisores entendibles, visibilidad de flujos y rentabilidades objetivo razonables.
Los resultados acompañan —y mucho—, pero lo interesante es cómo los presentan: relativizando el corto plazo y poniendo el foco en la trayectoria conjunta del equipo, con rentabilidades anualizadas de doble dígito a lo largo de más de trece años. Da la sensación de un equipo que sabe que esto es una carrera larga y que el verdadero riesgo es traicionar el proceso.
La carta transmite algo cada vez menos frecuente en la industria: convicción sin dogmatismo. Horos no pretende tener la bola de cristal, pero sí un método claro, repetible y alineado con el interés del inversor paciente.