Me sorprende el desmesurado cortoplacismo en la visión de algunos de vosotros.
Creo que estaremos de acuerdo en que nadie tiene ni la más remota idea de lo que puede ocurrir en los próximos meses pero cada vez queda más claro que el conflicto, salvo uso de armas de destrucción masiva de verdad (de las que volatilizan a seres humanos en microsegundos), promete alargarse meses.
Las implicaciones que tendría ese horizonte de conflicto no nos las podemos ni imaginar.
Desde la restricción en la producción de los fertilizantes, con bajada importante en la producción y subida espectacular en los precios de alimentos básicos, hasta la paralización en la cadena de suministro de innumerables dispositivos electrónicos, (desde los sistemas de hardware para la actual IA, hasta la producción de los chips que necesitan los vehículos de transporte, pasando por cualquier dispositivo "inteligente". Aquí habría que meter desde una lavadora a una pantalla de ordenador o televisión de cualquier tecnología).
Sin duda, garantizar la producción alimenticia sería la primera prioridad para países en vías de desarrollo o con regímenes políticos en precario. Cualquiera es civilizado hasta que no se le garantiza su subsistencia alimenticia. Va a haber polvorines internos en montones de países y eso sólo significa flujos migratorios de récord e incontrolados a las naciones más desarrolladas.
La subida que va a pegar todo va a ser sencillamente descomunal, en parte fundamentada en una escasez real y en otra parte, no menos importante en momentos puntuales, en una especulación que va a ser sencillamente salvaje. Hay demasiado hijo de p... que está deseando buscar cualquier excusa para alterar el mercado y forrarse. La mayoría de criminales que cuentan con grandes fortunas ya lo hicieron en el pasado.
Cada instalación de refinería de petróleo, cada hub de atraque, cada punto de suministro que se destruya tardará, en algunos casos, meses y en otros años en ser restituidos. En algunos casos concretos es probable que algunos no se reemplacen jamás puesto que habrán dejado de ser rentables e incluso de tener sentido.
Va a haber cambios sociopolíticos y alianzas que no creeríamos y en el, por ahora, caso improbable que estallase un pepino nuclear, estaríamos sencillamente al borde de nuestra propia autodestrucción.
En cualquier caso, EEUU ha dejado de ser el amo relativamente fiable para convertirse en un imperio insoportable, abusón e incluso despreciable para los que han sido durante décadas sus naturales vasallos "aliados". Del abuso sistemático de esta nación de iluminados sobre los parias mejor no hablamos o tendríamos que hacer un tratado de varios volúmenes. Eso sí, ahora que el abusón ha empezado a patearnos a nosotros en el trasero con una bota con afiladas puntas de acero al manganeso, es decir, a los que nos creíamos los reyes del mambo, más de uno ha despertado repentinamente de sus ingénuos sueños en los mundos de Yupi.
Señores, las repercusiones van a ser en todo el mundo. Sólo hay que pensar que Taiwán fabrica más del 90% de la producción mundial de chips de Nivel avanzado. En los chips de vanguardia (tecnologías de 5nm, 3nm y las nuevas de 2nm), que son los que mueven los centros de datos, la IA, los smartphones de gama alta y las tarjetas gráficas, Taiwán es prácticamente el único país que los suministra y mira por donde para que eso se produzca tiene que importar el 98% de su energía basada en petróleo y precisamente proveniente de la zona de paso del Estrecho de Ormuz. Es lo que pasa cuando la cuota del mercado total de Taiwán se acerca al 60% del mercado mundial de fundición de semiconductores, fabricados exclusivamente por el gigante TMSC.
Más de uno se va a acordar de la globalización en sus peores pesadillas.
Finalmente, es evidente que Israel está absolutamente enloquecido. Entre otras cosillas porque sus terroristas dirigentes saben que la ventana de oportunidad de genocidar a todo lo que está a su alrededor impunemente podría acabarse en las próximas elecciones de noviembre de USA.
Pensar que Irán se va a rendir sólo puede ser justificado por una sobredosis de series de vaqueros. Irán se ha estado preparando décadas para ser extremadamente resiliente. Incluso con muchos de sus dirigentes dispuestos a inmolarse. Esta actitud no es de boquilla es un deseo aspiracional para convertirse en un mártir en muchas mentes arrasadas por una educación teocrática. Es algo que no se le mete en las molleras a algunos politólogos occidentales.
Así que, en resumen, el conflicto va a dejar un nuevo estatu quo no sólo en la zona sino a nivel mundial.
Y ahora si queréis nos echamos unas risas y unas cervezas virtuales y nos ponemos a especular pensando en una subida en el IBEX de dos dígitos para este año.