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Seguimiento de Cinvest Long Run FI (ES0174115024)

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Re: Seguimiento de Cinvest Long Run FI (ES0174115024)

Chris Hohn también lleva Safran en su fondo TCI. Calculo que es su tercera posición en valor, tras GE Aerospace y Microsoft.

A cierre de 2024, su fondo TCI tenía 24,5 millones de acciones.
En agosto de 2025, había aumentado a 30 millones de acciones (+22%). Revisando el informe anual de Safran, a 18 de diciembre de 2025 ya tenía 33,9 millones de acciones, que suponen el 8,1% del capital total de Safran.

Durante 2025 ha aumentado su posición en Safran un 38%. 
Hohn sigue pues viendo valor, pese a la subida de estos años.

Safran es el tipo de activo que busca: negocios con barreras de entrada y costes de cambio formidables (monopolios de facto), que permiten crecimientos superiores a la inflación.
Un saludo.
#137

Re: Seguimiento de Cinvest Long Run FI (ES0174115024)

Carta trimestral, para quien le interese. Feedback como siempre más que bienvenido.

Abrazos.

7 de Abril de 2026

Estimados Coinversores,
 
Cinvest Long Run FI cierra marzo con una subida del 0,87% en el primer trimestre del año, en un entorno generalizado de caídas en el que el S&P 500 ha perdido un 4,6% y el Euro Stoxx 50 un 4,0%. 
 
Desde su constitución, el 11 de febrero de 2022, hasta el 31/03/26, la rentabilidad acumulada es del 40,3%[1], equivalente a una tasa anualizada compuesta del 8,53%. Debajo la comparamos con algunos índices que nos pueden servir de referencia:



En relación con el grave conflicto en Oriente Medio que ha provocado subidas en el precio de la energía y caídas en las cotizaciones bursátiles conviene recordar algunos comentarios de cartas anteriores que pensamos casan bastante bien en el contexto actual:
 
“Desconocemos cómo evolucionarán los mercados y las bolsas este año. Nadie lo sabe ni lo puede predecir con fiabilidad […] como casi siempre, los principales shocks o accidentes probablemente vengan de eventos inesperados.”
 
“Los precios de las materias primas dependen de innumerables factores que son impredecibles; geopolíticos, meteorológicos, etc. Si mañana nos despertamos con una nueva crisis que lleva al petróleo por encima de los 100 USD y se dispara la inflación, podría dar al traste las previsiones que apuntan a recortes de tipos más o menos inminentes.”
 
“Usted como partícipe del fondo es propietario de parte de 44 negocios diversos que llevan existiendo de promedio más de 85 años, algunos más de 100.” “Muchas han sobrevivido a pandemias, catástrofes naturales, asesinatos de presidentes de EE.UU y dos guerras mundiales…”
 
“Las caídas de las bolsas… volverán a suceder en algún momento. No sabemos cuándo, pero nos conviene que surjan esporádicamente […].” “Cuando ésta llegue (porque llegará, no sabremos si dentro de una semana, un mes, o dos años) queremos tener efectivo para poder comprar las mismas compañías a precios más bajos.”
 
“Tenemos negocios que podrían beneficiarse de diversos escenarios tales como una subida brusca de los precios de la energía (Galp, Elecnor, Repsol…etc), aumento de la inflación (Visa, MasterCard), posibles pandemias (Johnson & Johnson, Zoetis) […]”
 
Con todo esto no pretendemos afirmar ni mucho menos que supiéramos predecir los acontecimientos. Pero sabíamos que podían ocurrir, y el fondo estaba preparado para ello.
 
La mayor liquidez de la que disponíamos, unida a la apreciación del dólar y la diversificación de nuestra cartera, hace que nuestro fondo haya sufrido menos que los índices en las últimas semanas, comportándose además con una considerable menor volatilidad.
 
El mercado está fluctuando a corto plazo al son de las declaraciones de Trump y de los líderes iraníes, moviéndose el petróleo y las bolsas en sentido inverso en función de lo amenazantes de estas palabras. No sabemos cuánto durará esta coyuntura. Desgraciadamente, las guerras han sido parte de la historia, pero la civilización ha progresado a pesar de ellas. 
 
Conviene no obstante recordar que los mejores momentos para invertir han coincidido con los de mayor preocupación por la situación geopolítica y económica, y que a su vez han sido los peores para vender. En el largo plazo, es más rentable ser optimista que pesimista e históricamente estar mayoritariamente invertido ha sido la mejor opción.
 
Al contrario que otros, nosotros sí estamos invertidos en empresas petroleras (Galp y Repsol). En épocas como la actual estos negocios actúan como contrapeso al beneficiarse de los mayores precios del crudo, y estamos convencidos de que es una materia prima que seguirá siendo necesitada en los próximos 20-30 años con bastante intensidad. Los aviones que se diseñan y fabrican hoy volarán varias décadas y su combustible no será precisamente aceite de girasol. La Agencia Internacional de la Energía estima que el consumo mundial de petróleo seguirá incrementándose hasta 2030 y ya hay diversos organismos que apuntan a que esa fecha va a retrasarse.
 
Durante el trimestre hemos aprovechado las caídas para incrementar nuestra participación en Vidrala, Ebro Foods, Procter & Gamble, Zoetis y Accenture. Hemos iniciado también una pequeña posición en Safran, principal fabricante de motores para aviones comerciales “Narrow Body” (aviones de un pasillo, como el Airbus 320 o el Boeing 737). Una parte importantísima de su negocio son los contratos de mantenimiento de los motores que suministran, que les garantizan ingresos en el largo plazo. 
 
En estos tres meses, no se ha vendido ninguna acción. Somos un fondo que está creciendo y que salvo excepciones (4 empresas que han sido objeto de OPA), no vende acciones, sino que compra y acumula. Además, una gran parte de las compañías que tenemos en cartera recompran de manera habitual acciones propias y las amortizan, sacándolas de circulación, por lo que los descensos en las cotizaciones están permitiendo que nuestras empresas realicen estas operaciones a un mejor precio.
 
Los resultados de nuestras participadas han seguido siendo por lo general muy sólidos, salvo alguna contada excepción. La cartera está preparada para una posible desaceleración de las economías mundiales y una gran parte de estas empresas poseen negocios que no son necesariamente cíclicos; la compra de un champú (Procter & Gamble), el pago del seguro de hogar (Mapfre) o el mantenimiento del ascensor (Otis Worldwide Corporation) no suelen ser gastos que se recorten en épocas de crisis.
 
Largo Plazo vs. inmediatez
 
La mayor parte de los inversores trata de obtener plusvalías comprando cuando consideran que un activo está barato y vendiendo cuando la acción alcanza un “precio objetivo”. Por decirlo de alguna manera, alquilan las acciones por un tiempo. No tienen la intención de poseerlas de manera indefinida. No es una suposición, aquí tenemos un gráfico que muestra el periodo medio de tenencia de acciones por parte de los inversores en el mercado norteamericano, y que es un claro reflejo del cortoplacismo que se ha ido instalando en las últimas décadas:



Pensamos que esta tendencia es un error, como evidencia la elevada especulación que hubo en los años anteriores a la crisis de 1929.
 
Entendemos la bolsa como el lugar en el que un ahorrador minorista puede comprar participaciones en grandes negocios con el fin de poner a trabajar sus ahorros y beneficiarse de sus rendimientos en el medio y largo plazo. No la vemos como un casino en el que realizar apuestas. Este gráfico nos hace reflexionar también sobre el papel que juegan los intermediarios que cobran comisiones con la compra-venta de valores, de opciones y en general de productos financieros estructurados. Desde luego ganarían poco con gente como nosotros.
 
Cuatro años de un fondo pensado para el partícipe
 
El 11 de febrero de 2026 nuestro fondo cumplió 4 años. Cuando lo constituimos, tratamos de idear un vehículo con el cual invertiríamos nuestros ahorros como si se tratara de nuestro último capital disponible.
 
Consideramos que para lograrlo habría que hacer lo que nos dictaba el sentido común y que mejor ha funcionado históricamente: comprar activos reales productivos diversificados, en nuestro caso participaciones en compañías consolidadas, evitando a toda costa invertir el dinero necesitado en el corto plazo.
 
El fondo podría haber sido de renta fija, inmobiliario, de criptomonedas, o de otros activos, pero decidimos decantarnos por la mal llamada renta variable (acciones de empresas). Esta decisión, aunque no lo parezca, es la primera y más importante de todas. Piensen en las grandes fortunas de cualquier país, lo son por ser propietarios de grandes empresas, no por haber acumulado mucho oro ni obligaciones de renta fija.
 
Hay quien considera más seguro prestar dinero a estados deficitarios mediante la inversión en bonos del tesoro, porque su cotización suele variar menos. Nosotros no lo vemos así; el riesgo real es perder poder adquisitivo de manera permanente, no que fluctúe el precio de la acción.
 
A partir de aquí, el fondo siempre ha mantenido tres premisas fundamentales:
 
1)     Invertir mayoritariamente en compañías de calidad, líderes en sus sectores, a ser posible que tengan una gran trayectoria (longevas), que sean negocios difíciles de replicar, que tengan una deuda sostenible y que generen elevados retornos sobre sus inversiones. Nuestra cartera tiene un Retorno Sobre el Capital Empleado (ROCE) medio cercano al 22%, considerablemente superior a la media.
 
2)     Mantener estas compañías en el largo plazo como si fuéramos propietarios (de hecho, lo somos), tratando de incrementar las posiciones cuando consideremos que cotizan a un precio razonable.
 
3)     Reducir al máximo la estructura de costes del fondo, que afecta directamente a su rentabilidad neta. Para ello establecimos una comisión de gestión única del 1,00%[1], y hemos limitado al máximo la rotación de la cartera.
 
Hemos diseñado un fondo pensando de verdad en el partícipe. Esto puede parecer una obviedad, pero no lo es. Tanto como la rentabilidad del vehículo, nos preocupa que ninguno de los inversores pueda perder dinero de manera permanente. Gran parte de ello dependerá de su propia actitud como inversor, pero también de que seamos capaces de limitar la volatilidad en la medida de lo posible, explicar que las caídas son inevitables y necesarias, y tranquilizar a los inversores en dichos momentos de incertidumbre. Hasta ahora creemos que lo hemos logrado.
 
Y así seguiremos muchos años más, eso esperamos, comprando participaciones en negocios contrastados y beneficiándonos de su capacidad de generar valor y repartir dividendos.
Como siempre advertimos, el principal riesgo que consideramos invirtiendo en un fondo como Cinvest Long Run, mayor incluso que la posible evolución negativa de las empresas en las que invierte, es la actitud del propio partícipe, que no sea capaz de entender y/o soportar las inevitables oscilaciones de precios, que pueden ser muy fuertes. No recomendamos estar invertido a nadie que necesite el dinero en el corto plazo (preferiblemente 5 años al menos).

Cómo invertir:

El fondo está disponible en la plataforma Allfunds, sin importe mínimo, y únicamente es necesario indicar a su banco que quiere contratar el siguiente fondo: “Cinvest Long Run FI (ISIN: ES0174115024)”. Si su banco no se lo ofrece, pónganse en contacto con nosotros.

Estamos a su disposición para cualquier aclaración que necesiten. Toda la información legal relativa al fondo se puede encontrar aquí: https://creand.es/gesalcala-sgiic-sau/

Una vez más me gustaría agradecer a los ya 53 partícipes su confianza. Como siempre finalizo, recordar a todos que por pequeña que sea su participación en el fondo, ésta está siendo tratada como si fueran los últimos ahorros disponibles de esa persona.

Diego Fernández 
(Asesor del Fondo)

[1] La mayor parte de los fondos de renta variable de gestión activa tienen unas comisiones de gestión para inversores minoristas que por lo general no son inferiores al 1,50%-1,75%, siendo otro esquema bastante común el de aplicar una comisión de gestión del 1,35% + 9% de comisión de éxito. Cinvest Long Run tampoco aplica comisiones de reembolso o suscripción.


[1] La rentabilidad de cada partícipe dependerá del momento de entrada de cada uno