ACS ha cerrado 2025 con resultados récord: beneficio neto atribuible de 950 millones de euros (+14,8 %, o +23,2 % ajustado por divisas), ventas de 49.848 millones (+19,7 %) y EBITDA de 3.070 millones (+25 %). El beneficio ordinario subió un 25,3 % hasta 857 millones, impulsado especialmente por la excelente evolución de Turner en Estados Unidos. La cartera de pedidos alcanzó un máximo histórico de 92.858 millones (+14,6 % ajustado por divisas), con nuevas adjudicaciones por encima de 62.500 millones, muy apoyadas en infraestructuras de nueva generación y data centers.
La acción cotiza actualmente en torno a los 118-119 euros (capitalización cercana a los 31.000 millones), con un rebote fuerte desde principios de año. La compañía ha pasado a caja neta positiva de 17 millones tras invertir 1.723 millones en crecimiento (incluyendo Dornan y proyectos de data centers) y mantiene su política de dividendo flexible con un yield aproximado del 1,7-2 %. La generación de caja operativa sigue siendo muy sólida y el balance se presenta como uno de los más saneados del sector.
El modelo de ACS sigue demostrando su fortaleza en diversificación geográfica y por segmentos, con un peso creciente en proyectos de alto valor añadido como data centers (más de 9.000 millones en cartera), defensa y minerales críticos. Turner sigue siendo el motor principal de rentabilidad y la cartera da una visibilidad excepcional para los próximos 3-4 años.
En resumen, ACS consolida su posición como una de las constructoras más sólidas y mejor gestionadas a nivel global, con crecimiento orgánico, márgenes en expansión y un pipeline de proyectos que pocos competidores pueden igualar. A estos niveles la acción mantiene atractivo para inversores que buscan exposición al ciclo de infraestructuras con calidad de ejecución y generación de caja consistente.