Una de las cosas que en esta crisis financiera me separan de los comentaristas que estos últimos días abundan por todos los medios de comunicación (y hasta de transporte, pues hasta en el metro se oyen opiniones al respecto), es mi creencia (pues no tengo datos firmes que la avalen) de que hay más "basura" escondida en los balances de las entidades financieras (al menos, norteamericanas) de