Cómo construir mi cartera de inversión pasiva: pasos y ejemplos
Cómo construir mi cartera de inversión pasiva: pasos y ejemplos
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Invertir de forma pasiva no va de acertar la próxima acción ganadora, sino de tener un plan, diversificar bien y ser constante. Te explicamos paso a paso cómo construir una cartera de inversión pasiva, con ejemplos prácticos y sin complicaciones innecesarias.
Construir una cartera de inversión pasiva no va de adivinar qué acción lo va a petar ni de estar mirando el mercado cada día. Va de tener un plan simple, diversificar bien y dejar que el tiempo y el mercado hagan su trabajo, con el mínimo esfuerzo y coste posible.
En este artículo te explico cómo construir tu propia cartera de inversión pasiva paso a paso, desde qué productos usar (fondos indexados y/o ETFs) hasta cómo repartirlos según tu perfil. Y para que no se quede en teoría, verás ejemplos de carteras que puedes tomar como base y ajustar a tu situación.
¿Qué es una cartera de inversión?
Una cartera de inversión es el conjunto de activos financieros en los que inviertes tu dinero con un objetivo concreto: hacerlo crecer, generar rentas o protegerlo frente a riesgos como la inflación.
En una cartera pueden convivir distintos tipos de activos, por ejemplo:
Acciones o fondos de renta variable, para buscar crecimiento.
Bonos o fondos de renta fija, para aportar estabilidad.
ETFs, fondos indexados, oro u otros activos, para diversificar y reducir riesgos.
La clave no es qué activo concreto eliges, sino cómo los combinas. Una buena cartera de inversión está pensada para que no dependa de una sola apuesta, sino de un equilibrio entre riesgo y rentabilidad acorde a tu perfil, horizonte temporal y objetivos.
¿Cómo construir una cartera de inversión pasiva diversificada?
Básicamente, hay dos formas de empezar a invertir de manera indexada: con ayuda o por tu cuenta. Igual que en bolsa.
Con ayuda de un asesor roboadvisor
Es la forma más sencilla y cómoda de invertir de manera pasiva. Tú pones el dinero y el roboadvisor se encarga del resto.
Los roboadvisors son gestores automatizados que crean y mantienen carteras de fondos indexados adaptadas a tu perfil de riesgo. Para empezar solo tienes que hacer un test inicial, donde te preguntan por tu experiencia, ingresos, patrimonio y tolerancia al riesgo.
A partir de ahí:
Te asignan una cartera ya construida.
Realizan las aportaciones periódicas y los rebalanceos.
Tú solo tienes que seguir el plan… y aguantar los momentos complicados del mercado.
Este servicio tiene un coste aproximado del 0,40%–0,50% anual. Por ejemplo, invertir 10.000 € supone unos 45 € al año.
¿Cuáles son los mejores roboadvisors actualmente? Indexa Capital, MyInvestor o Finnk suelen estar entre los nombres más conocidos y valorados del mercado. Y junto a ellos, hay otros gestores automatizados que también compiten muy bien, según lo que priorices: costes, variedad de carteras, mínimo de entrada o experiencia de usuario.
Por tu cuenta, con tu propia cartera indexada
Esta opción es para quienes quieren aprender, tener control total o ahorrarse la comisión de gestión.
Aquí eres tú quien:
Decide en qué invierte.
Hace las aportaciones.
Rebalancea la cartera.
✅La ventaja es clara: te haces una cartera 100% a medida y reduces costes.
❌La desventaja: requiere algo más de tiempo, formación y disciplina, y no tienes acceso a clases institucionales más baratas.
Cómo construir tu cartera de inversión: ejemplos
¿Cómo funciona una cartera indexada? De forma muy parecida a una cartera de inversión en fondos activos. La diferencia radica principalmente en el enfoque de la inversión (pasiva vs activa), en los productos que va a utilizar y en cómo hacer el seguimiento.
En cualquier caso, lo que apenas cambia son los pasos para ponerla en marcha que se pueden resumir en:
Esta es quizás el paso más importante de todo el proceso. Y es que, tu perfil como inversor determinará el riesgo de tu cartera y la volatilidad que puedes soportar. De aquí se desprende el cómo y en dónde vas a invertir tu dinero.
A mí me gusta dividir el perfil en Riesgo y Volatilidad, porque aunque están relacionadas no son lo mismo.
La volatilidad es el vaivén de los precios de los activos financieros en el corto plazo. El riesgo que algo suceda y nos haga perder capital de forma permanente o que ya no tengamos el tiempo suficiente para esperar a que se recupere. Estos perfiles nos ayudan a saber qué ponderaciones debemos tener de RV y RF.
También hay otros elementos importantes como:
El horizonte temporal.
El objetivo de inversión o la rentabilidad esperada, cuánto esperas ganar.
Tus conocimientos financieros o tu situación financiera general.
La estabilidad de tus ingresos.
Con todos estos elementos se obtiene un perfil de riesgo y volatilidad acorde a ti y que servirá para establecer tu cartera de inversión y la distribución de activos.
Con gestores automatizados como Indexa Capital o MyInvestor son ellos mismos los que te realizan un test inicial para determinar tu perfil como inversor.
2. Escoger la distribución de activos (asset allocation)
Esta es la parte donde decidirás qué peso tendrá en tu cartera cada tipo de activo. Estas ponderaciones deben ir en sintonía con todo lo anterior.
Por ejemplo, si tenemos un horizonte temporal muy largo y además tenemos un perfil agresivo, entonces podríamos tener un gran peso en Renta Variable, y viceversa si nuestro horizonte es corto y nuestro perfil conservador.
De forma muy, muy esquemática, una cartera indexada (y cualquier cartera en general), se compone de dos elementos:
Una parte de renta fija, que se supone que es menos volátil y, por lo tanto, menos arriesgada. Y en las carteras indexadas pasivas es nuestro amortiguador.
Una parte de renta variable, que es la que invierte en bolsa y es la que marca el nivel de riesgo de la cartera.
A estos activos básicos después se pueden sumar otros como el oro, inversión inmobiliaria vía REITs o la liquidez mediante fondos monetarios, por ejemplo.
Como norma general, cuanto mayor sea el porcentaje de renta variable, mayor riesgo asumirá la cartera y viceversa.
Para escoger el porcentaje de cada uno de ellos deberás usar tu perfil de riesgo. Si lo hiciste con un roboadvisor tendrás una idea clara de cómo debe ser esta distribución de activos. En caso contrario, hay diferentes estrategias para determinar este asset allocation o distribución de activos.
Algunas formas sencillas de orientarte:
Regla del 120: 120 menos tu edad = % en renta variable. Por ejemplo, si tienes 25 años, un 95% de tu cartera estará en renta variable.
Modelos de carteras de grandes gestoras: por ejemplo, los modelos de distribución que usa Vanguard, una de las mayores gestoras de ETFs y fondos indexados. Con ellos verás el rendimiento estimado para cada modelo de cartera a lo largo de los años.
Carteras modelo clásicas como la 60/40: usar los modelos famosos de carteras indexadas como guía para comenzar, pero tropicalizarlas a nuestra situación.
Simulaciones con herramientas como MyPortfolio de Rankia, que te dirá la evolución pasada de la cartera de fondos indexados que quieres crear.
3. Elegir los fondos indexados o ETFs
El siguiente paso para crear tu cartera indexada es escoger los materiales. En otras palabras, los fondos o ETFs que van a formar parte de la misma.
Ambos son productos indexados y ambos replican índices, pero existen diferencias que hacen que hacen que en España sea más eficiente desde un punto de vista fiscal utilizar fondos indexados.
De forma muy resumida, un fondo indexado funciona como un fondo de inversión y un ETF lo hace como una acción. Esto se traduce en que:
El coste de los ETF, variedad y flexibilidad es mejor que la de los Fondos, pero su fiscalidad es peor.
Los fondos indexados pueden ser más caros y hay menos oferta, pero permiten un diferimiento fiscal que ayuda a la hora de rebalancear la cartera.
Pero se pueden tener ambos instrumentos dependiendo de la cartera que queramos armar. Después habría que decidir cuáles utilizar para nuestra cartera.
4. Empezar a invertir: elige con quien hacerlo
El último paso para poner en marcha tu cartera pasiva indexada es elegir bróker o banco y comprar los fondos o ETFs.
En España vas a encontrar variedad de opciones competitivas. Lo importante es que:
Sea fácil de usar.
Tenga costes bajos.
Encaje con tu forma de invertir (roboadvisor o cartera propia).
Si quieres combinar tu propia cartera pasiva con un roboadvisor, MyInvestor cuenta con las dos opciones y destaca por ser uno de los más baratos del mercado.
Una vez la cartera está en marcha, el “mantenimiento” de una cartera pasiva es bastante simple: aportar dinero de forma periódica y rebalancear cuando toque. De hecho, este enfoque está pensado justo para eso: invertir con rutina, sin estar pendiente del mercado cada semana.
Si inviertes con un roboadvisor, él se encarga de todo (aportaciones, ajustes y rebalanceos). Si lo haces por tu cuenta, tienes dos formas prácticas de gestionarlo:
Aportar manteniendo los pesos: cada vez que inviertes, compras cada activo según el porcentaje objetivo (por ejemplo, 60% renta variable y 40% renta fija). Es lo más sencillo, aunque con aportaciones pequeñas puede ser difícil repartir bien entre todos los activos.
Aportar para rebalancear: usas tus aportaciones para corregir desequilibrios. Con el tiempo, el mercado hace que tu cartera se “desplace” (una 60/40 puede convertirse en 70/30 si la bolsa sube fuerte). En lugar de vender, puedes invertir más en la parte que se ha quedado atrás para volver al reparto original.
Como norma general, rebalancear una o dos veces al año (o cuando haya una desviación clara) ayuda a que el riesgo de la cartera siga alineado con tu perfil, sin complicarte demasiado.
Simulador de cartera de inversión | Ejemplo con la herramienta MyPortfolio
El enfoque de la cartera que vas a ver a continuación es Core - Satellite. Se ha optado por
una estructura Core (75%) – Satellite (25%), una forma bastante común de invertir cuando quieres combinar estabilidad, diversificación y convicción personal.
Orden de compra
La idea es sencilla:
El Core aporta la base sólida y diversificada de la cartera.
El Satellite me permite añadir ideas concretas que me gustan más, con algo más de riesgo y potencial.
El Core de la cartera (75%)
El núcleo de la cartera está formado por ETFs, con una asignación equilibrada y diversificada por activos y regiones.
Aquí no busca “afinar”, sino exposición amplia y control del riesgo. Cada ETF tiene una inversión de 15.000 USD, repartidos así:
Oro: como activo defensivo y elemento descorrelacionador.
Renta variable emergente (Europa del Este, ex-Rusia): diversificación geográfica fuera del eje clásico USA–Europa Occidental.
Renta variable de calidad y dividendos: empresas sólidas, con modelos de negocio más estables.
Renta fija a muy corto plazo: colchón defensivo y reducción de volatilidad.
Renta variable global, dividida en:
USA
ex-USA, para no concentrar todo en un solo mercado.
Este Core está pensado para aguantar bien distintos ciclos de mercado, sin necesidad de estar haciendo cambios constantes.
75% de la cartera
El Satellite (25%)
El Satellite lo destina a una selección de acciones individuales donde suma:
Más volatilidad.
Más criterio personal.
Más seguimiento.
Las posiciones suelen estar entre 3.500 y 5.000 € por acción, normalmente entrando primero con un importe más contenido y ajustando después si tiene sentido. Este bloque me permite:
Apostar por ideas concretas.
Darme flexibilidad sin tocar el Core.
Evitar que una mala decisión puntual descuadre toda la cartera.
25% de la cartera
Entonces, ahora que ya tienes una idea clara de cómo se construye una cartera y cómo se combinan un Core estable con un Satellite más flexible, llega la parte interesante: ponerlo en práctica.
Precisamente con esa idea nace el Desafío Rankia 2026. No como un juego de trading ni una competición de corto plazo, sino como un entorno realista para gestionar una cartera de inversión, aplicar un enfoque como el que acabas de ver y comprobar cómo se comporta con el paso de los meses.
🏆 Desafío Rankia 2026
Precisamente con esa idea nace el Desafío Rankia 2026. No como un juego de trading ni una competición de corto plazo, sino como un entorno realista para gestionar una cartera de inversión, aplicar un enfoque como el que acabas de ver y comprobar cómo se comporta con el paso de los meses.
¿Qué debes saber?
✅ 100.000$ virtuales (para cada inscrito) para invertir en una gama amplísima de acciones, ETFs o fondos de inversión
✅ Solo 1 rebalanceo al mes (el último fin de semana de cada mes, de sábado a lunes ambos días incluidos)
En primer lugar, gracias por el artículo. Desearía conocer en mayor detalle las limitaciones que un inversor particular se puede encontrar a la hora de contratar fondos en relación a un inversor institucional. Clases de fondo no accesibles, importes mínimos de contratación, comisiones de entrada/salida, etc
Estás diferencias pueden aconsejar el uso de un roboadvisor con sus comisiones en lugar de construirse uno mismo la cartera?