Son situaciones delicadas, porque es complicado demostrar que la puerta estaba correctamente cerrada y que fue el viento quien la abrió.
Hace poco me ocurrió con un cliente. Alegaba que, a raíz del temporal y las fuertes rachas, las puertas del balcón se abrieron y entró agua en la habitación. Cuando acudió el perito, concluyó que o bien no estaban bien cerradas o el cierre presentaba algún defecto. La póliza excluye la entrada de agua por puertas o ventanas abiertas, por lo que rechazaron los daños en el interior.
El perito argumentó que, si la puerta hubiera estado correctamente cerrada, con esa intensidad de viento el mecanismo debería haberse roto. Sin embargo, solo presentaba daños en un lateral, al haberse golpeado contra un mueble al abrirse.
A pesar de insistir y reclamar, la compañía mantuvo su postura. Ahora ha acudido a la DGSFP, aunque, siendo realistas, lo tiene complicado.
Si tienes tiempo, puedes presentar todas las reclamaciones que consideres oportunas, pero conviene saber que no es un caso sencillo.