Esta forma de proceder debería cambiar. Sé que no es un funcionario quien decide directamente qué o a quién se le debe suspender una prestación, sino que se trata de un sistema automatizado. Aun así, considero que previamente debería enviarse una notificación para subsanar posibles errores en un plazo determinado antes de suspender la prestación, especialmente cuando se trata de personas en situación de vulnerabilidad.
Entiendo que es un sistema y que, en teoría, debemos aceptarlo, pero si esta prestación se creó para proteger a las personas, debería existir un poco más de tacto y sensibilidad. Detrás de estas suspensiones repentinas puede haber familias que lo están pasando realmente mal y que se ven afectadas de un día para otro sin previo aviso.
El INSS debería replantear este procedimiento y buscar alguna forma más humana de gestionar estas situaciones.