23:47 h. La oficina estaba en silencio. Solo quedaban algunas pantallas encendidas, como faros en la niebla del mercado nocturno. Marcos revisaba por décima vez el cierre de la jornada. El trade había sido un éxito: arbitraje entre futuros de gas natural y una anomalía estacional detectada por uno de sus modelos. Rentabilidad: +0,83%. Lo justo para sonreír, pero no lo suficiente para celebrarlo. Abrió una Coca-Cola Zero sin gas. Ya ni recordaba cuándo empezó a beber eso. Se apoyó en el respaldo. Su dedo, casi por inercia, tecleó en el navegador la dirección de un correo antiguo, uno que no usaba desde hacía años: marc_traderfx2014@gmail.com. Contraseña: le costó tres intentos acertarla. El inbox era una cápsula del tiempo. Correos de foros, newsletters de brokers quebrados, recordatorios de webinarios de “psicotrading”. Sonrió con pena. Entonces lo vio. Asunto: “¿Eres tú el Marcos del foro TradingZone? Me han estafado. Por favor, responde.” Remitente: un tal Pablo García. Enviado hacía dos días. Click. “Hola Marcos. Perdón por escribirte a este correo. Vi un post tuyo de 2021 en un foro que ya no existe. Contabas tu experiencia con el broker BlackShield Markets. Mi padre ha perdido más de 40.000 euros con un broker que, por lo que veo, es el mismo, solo que ahora se llama OrionTrade24. No me contestan, la cuenta está bloqueada y nadie da la cara. He leído que tú también pasaste por algo parecido. ¿Podrías ayudarme?”Marcos se quedó inmóvil. Sintió el estómago caer. OrionTrade24.El nuevo nombre de la misma cloaca. Abrió un archivo en su escritorio: “diario_2021.xlsx”. Ahí estaba, en rojo, fila 112: BlackShield Markets – 31.200 € – transferencia sin retorno. La cuenta que nunca cerró. Tecleó el nombre “OrionTrade24” en Google. La web se veía casi idéntica. Formulario de apertura en menos de 3 minutos. Testimonios falsos. Regulado, supuestamente, en “Islas Marshall”. Dominio registrado hace 14 meses. IP compartida con otros brokers cerrados por fraude. Cerró la pestaña. Se quedó mirando la pantalla. Gabriel —su mentor, su punto de inflexión— le había dicho una vez: “Tu rabia solo sirve si sabes dónde apuntarla. Si no, el mercado la usará contra ti.”Durante los últimos tiempos, esa rabia fue gasolina para convertirse en un trader solvente, eficiente, respetado.Ahora, la rabia tenía otra forma.Más madura.Más peligrosa. Al día siguiente, 08:42 h. Oficina del fondo Gabriel lo vio entrar con cara de no haber dormido. Le dejó un café solo sin decir nada. Gabriel: — ¿Has tenido una mala noche o una idea peligrosa? Marcos (mirando la taza): — Las dos. Pausa. Marcos: — ¿Te acuerdas del broker que me fundió hace años? Gabriel: — El que te enseñó lo que valía un stop sin ejecución. Sí. Marcos: — Ha vuelto. Otro nombre, misma web, mismo script. Están volviendo a estafar gente. Gabriel (sin pestañear): — ¿Y qué vas a hacer? Marcos: — No lo sé. Pero no puedo seguir operando como si no supiera lo que sé. Gabriel lo miró largo rato. Luego abrió un cajón, sacó una carpeta azul y se la deslizó. Gabriel: — Aquí tienes acceso al histórico de precios y ejecución de clientes minoristas en CFD durante cinco años. Datos sin filtrar. (Se encoge de hombros) — A veces hay que mirar desde arriba para entender qué tan torcido está el mapa. Marcos la cogió sin decir nada. Esa noche, 02:11 h. Abrió una cuenta en Rankia bajo un pseudónimo: VeritasTrader. Redactó su primer post con una mezcla de furia y precisión quirúrgica: “Cómo un broker me estafó, cómo siguen estafando, y por qué nadie los detiene. Una historia real con nombres, pruebas, y consecuencias.”Lo publicó. Lo cerró. Apagó la pantalla. Ya no era solo un trader. Había vuelto a abrir la cuenta. Continuará...