Staging ::: VER CORREOS
Acceder

Carta de los Reyes Magos de Oriente a los traders (e inversores)

(Lo sentimos, este año tampoco)

Querido trader:

Hemos recibido tu carta.

Como cada año.
Con buena letra.
Con mucha ilusión.
Y con la misma lista de deseos.

Antes de empezar, una cosa importante. No eres especial por escribirnos.
Nos escriben miles como tú.

Sí, miles.

Y todos empiezan más o menos igual.

“Este año lo tengo claro”.
 “Ahora sí he encontrado el sistema”.
 “Solo necesito un empujón”.
 “Si me das esto, ya no te pediré nada más”.


Eso último lo ponéis mucho.
Nunca se cumple.

Vamos por partes.

1. Lo que siempre pides (aunque lo disfraces)


Pides certezas, aunque las llames confirmaciones.

Pides seguridad, aunque la llames gestión del riesgo.

Pides ganar más, aunque digas que solo quieres consistencia.

Y, sobre todo, pides no sentirte mal cuando pierdes.


Eso es lo que más pides.
Aunque nunca lo escribas.

Nos llegan cartas larguísimas hablando de setups, indicadores, ratios, mercados, temporalidades...

Pero si rascamos un poco, debajo siempre hay lo mismo:

“Quiero operar sin dudar”.
" Quiero no equivocarme”.
“Quiero que esto deje de doler”.


Y ahí es donde empieza el problema.

Porque el mercado no funciona como una tienda de regalos.
Funciona más bien como un espejo.

Y tú, cuando te miras, sigues sin gustarte del todo.

2. Lo que nosotros vemos desde arriba (y tú no desde la pantalla)


Desde arriba se ve muy bien.

Vemos a gente cambiar de sistema como quien cambia de dieta un lunes.
Vemos traders empezar el año con una libreta nueva y abandonarla en la tercera página.

Vemos cuentas nuevas con la misma mentalidad vieja.
Vemos prisas.
Vemos ansiedad.
Vemos ese gesto exacto antes de entrar mal:


El de “esta no se me escapa”.

Desde arriba se ve claro que no te falta información.
Te sobra.

No te falta un empujón.
Te falta freno.

No te falta una oportunidad.
Te falta aguantar cuando ya la tienes.

Pero eso no lo pides.
Eso incomoda.

3. El regalo que siempre rechazáis


Todos los años lo ponemos en la caja.

No brilla.
No hace ruido.
No se puede subir a Instagram.

Se llama repetir lo mismo cuando no apetece.
Se llama cerrar cuando toca, aunque “parezca que sigue”.
Se llama no entrar cuando todo el cuerpo te pide entrar.

Es un regalo raro.
Pesa.
Y aburre.

Por eso lo devolvéis sin abrir.

Preferís otro indicador.
Otro curso.
Otro enfoque.
Otra narrativa que os permita pensar que ahora sí, que esta vez es distinto.

No lo es.

Cambiar de herramienta es fácil.
Cambiar de comportamiento no tanto.

Y eso, querido trader, no viene envuelto en papel bonito.

4. El problema no es perder dinero. Es otra cosa.


Vamos a decirlo claro, que ya somos mayores.

No te duele perder dinero.
Te duele sentir que no estás a la altura.

Te duele pensar que llevas años en esto y sigues cometiendo errores de novato.

Te duele mirar a otros y pensar que avanzan más rápido.

Te duele sentir que “deberías estar más lejos”.

Eso no se arregla ganando una operación.
Ni siquiera un mes bueno.

Eso se arregla aceptando algo que no quieres aceptar:

Que el mercado no te debe nada.

Ni por horas.
Ni por esfuerzo.
Ni por sufrimiento.

5. Sobre el inversor pasivo (ya que estamos)


También nos escriben algunos.

Sus cartas son cortas.
Muy cortas.

No piden mucho.
No esperan mucho.
Y, sobre todo, no deciden mucho.

Duermen tranquilos.
Pero no crecen.

Son como el copiloto que critica al conductor sin haber tocado nunca el volante.

No es mejor ni peor.
Es otra cosa.

Pero tú no quieres eso.
Si quisieras eso, no estarías leyendo esto.

Tú quieres controlar.
Y controlar tiene un precio.

6. El verdadero regalo (y aquí viene lo incómodo)


Este año no te vamos a traer nada nuevo.

Te vamos a devolver lo que ya sabes pero no estás aplicando.

Te vamos a dejar solo con tu proceso y tus excusas.

Porque cuando dejas de pedir milagros empiezas a construir hábitos.

Y cuando aceptas que nadie va a salvarte, empiezas a operar distinto.

Más lento.
Más sobrio.
Más adulto.

Eso no da likes.
Pero da cuentas vivas.




Así que lo sentimos.

Este año tampoco.

No porque no haya regalos.
Sino porque sigues pidiendo juguetes cuando lo que necesitas es carácter.

Firmado:


 Los Reyes Magos de Oriente

(PD: el año que viene, si sigues igual, ni carbón.
Ya sabes dónde estamos.)


¿Te ha gustado mi artículo?
Si quieres saber más y estar al día de mis reflexiones, suscríbete a mi blog y sé el primero en recibir las nuevas publicaciones en tu correo electrónico
Accede a Rankia
¡Sé el primero en comentar!