Regla que se aplica cuando la información facilitada al asegurador no se corresponde con la realidad del riesgo, lo que, de haber sido conocido, hubiese implicado una tarificación distinta, normalmente más elevada.
Regla que se aplica cuando la información facilitada al asegurador no se corresponde con la realidad del riesgo, lo que, de haber sido conocido, hubiese implicado una tarificación distinta, normalmente más elevada.