Bajo mi criterio, el ahorro debe de estar sustentado sobre cuatro pilares:
El primero, una cuenta corriente para el gasto diario.
El segundo, una cuenta con liquidez inmediata, sin comisiones y si puede ser remunerada tanto mejor, para los gastos que surjan debido a un imprevisto. El importe de esa cuenta sería el equivalente al ingreso bruto de tres o cuatro mensualidades.
El tercero, una cuenta para el ahorro dedicado al medio plazo. Digamos el importe bruto entre diez y quince mensualidades. Se podría diversificar entre varios fondos de inversión pero tampoco es necesario.
Y, el cuarto, una cuenta para el ahorro que se dedique al largo plazo. Esta cuenta, a modo de cartera de inversión con el fin de buscar una rentabilidad para el ahorro, estaría abierta a cualquier tipo de vehículo de inversión.
Hola, Valentín.
El pequeño inversor lo tiene muy complicado y encima no para de oír amenazas de que la economía está a punto de recibir un revés.
Tienes toda la razón, la diversificación, en toda su amplitud, es la que sana la mayoría de los males financieros, y con eso nos debemos de quedar. En cualquir caso, me decantaría por la gestión activa del patrimonio y un control estricto del riesgo asumido. No te puedo decir otra cosa.
Un saludo