La frase "desobediencia debida" es contradictoria e incoherente.
La desobediencia implica la negativa a cumplir una orden o mandato, mientras que la obediencia implica seguirlo. La noción de "desobediencia debida" sugiere que se puede desobedecer, pero que es necesario hacerlo de alguna manera justificada o aprobada. Sin embargo, la idea de justificar la desobediencia implica que hay un nivel de obediencia que todavía se espera de la persona.
En conclusión, la idea de "desobediencia debida" no tiene sentido y es inaplicable.